JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Ponga un
murciélago en su vida. Al menos, si hasta
ahora tenía miedo de que le contagiara la
rabia, abandone esa precaución. Un grupo de
científicos ha descubierto en Mallorca que
es altísimamente improbable que un
murciélago contagie la rabia a un ser
humano. Y eso que ambos 'bichos' son viejos
conocidos.
El profesor Jordi Serra
Cobo, del Departamento de Biología Animal
de la Universidad de Barcelona, ha dirigido
desde 1995 un equipo multidisciplinar de
investigadores que ha trabajado en la
descripción de la relación entre los
murciélagos y el virus de la rabia. Y lo
que es más importante, la posible infección
en humanos.
Veterinarios y biólogos,
en colaboración con el Instituto Pasteur y
con el apoyo de las consellerias de Salud y
Medio Ambiente, iniciaron hace 17 años el
estudio en Mallorca, motivado por la
posibilidad, temor expresado por la OMS, de
que estos pequeños mamíferos voladores
pudieran ser un vector de contagio
importante de la rabia.
Los
descubrimientos, tras estos años de
trabajo, han sido impresionantes. Para
empezar se diseñó, por primera vez en el
mundo, un sistema para encontrar el virus
de la rabia en la sangre del murciélago,
sin necesidad de matarlo. Hasta ahora era
necesario hacerlo para analizar luego su
masa encefálica y su sistema
nervioso.
Pero el equipo de Serra
necesitaba observar a los murciélagos
infectados vivos, para ver cómo iban
evolucionando. La idea era averiguar qué
pasaba en las colonias infectadas. Si
morían o resistían. También, desarrollar
modelos matemáticos que permitieran hacer
análisis y previsiones fiables. Y extraer
conclusiones sobre los riesgos reales en
humanos.
Las
conclusiones
Las conclusiones han
sido increíbles. Por un lado, se ha
descubierto que probablemente el virus de
la rabia sea algo «propio» de los
murciélagos, que ambos hayan evolucionado
juntos a lo largo de la Historia Natural. Y
con ello, que los murciélagos son
mayoritariamente inmunes a esta infección,
que llevan en su propio cuerpo y que no
suele matarles.
Pero también se ha
averiguado que la permanencia de esta
infección en las colonias de murciélagos
estudiadas en la isla es de muy poco
tiempo. En unos cinco días se infecta toda
la colonia y la infección remite. No causa
prácticamente bajas entre ellos y es
altísimamente improbable que se pueda
contagiar a un ser humano.
Pero los
investigadores dirigidos por Jordi Serra
han descubierto más cosas. Una de las más
llamativas es que las colonias de
murciélagos se mueven como no se sospechaba
que lo hicieran. Los científicos han
marcado con una anilla a un murciélago en
Inca y lo han recuperado en Pollença. Y no
es el viaje más corto.
El anillaje ha
sido una técnica muy útil a los
investigadores para conocer sus
evoluciones. Han anillado, explica Serra, a
un millar de ejemplares a lo largo de todos
estos años. Y han tenido la suerte de poder
comprobar sus desplazamientos en lapsos muy
cortos de tiempo, lo que es cuestión de
suerte.
Así, Serra y su equipo ha
descubierto también que las colonias de
murciélagos estudiados (la especie
Miotys myotis) viaja entre Mallorca
y Menorca y que con ello se propicia el
intercambio de virus entre las colonias de
las dos islas. Pero no hay que alarmarse.
Las infecciones se desarrollan en ciclos de
muy pocos días.
De hecho, explica
Serra, los únicos casos de rabia que se han
descrito en Europa contagiada por
murciélagos a humanos ha sido precisamente
en naturalistas que estuvieron en contacto
frecuente con estos animalitos, en el
interior de cuevas y sin tomar medidas
profilácticas adecuadas para evitar la
mordedura y el contagio.