MARCOS TORÍO
PALMA.- El anuncio
del regreso del Govern al Institut Ramon
Llull (IRL) será finalmente cosa de tres:
Cataluña, Baleares y Andorra. El president,
Francesc Antich, y el vicepresidente de la
Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira,
decidieron ayer que el organismo destinado
a impulsar la lengua y la cultura catalanas
se refundará para acoger a los nuevos
socios.
El encuentro de una hora y
media se celebró en el Consolat de Mar y
fue Carod-Rovira quien, tras la reunión,
explicó a los periodistas que buscarán una
fórmula jurídica adecuada para la
constitución del organismo. Los tres
gobiernos se reunirán en Palma para exponer
la solución antes de que acabe el
año.
La demora retrasa los planes del
Bloc, ya que los socios de gobierno de
Antich -concretamente el PSM- ya habían
anunciado la creación de una sede en Palma
y ofrecido el cargo de representante al
filólogo ibicenco, Isidor Marí, a pesar de
que todavía se desconocen la fórmula y
condiciones de entrada del Govern en el
IRL.
Carod-Rovira planteó la
refundación con carácter igualitario: «Será
un instituto de los tres gobiernos,
empezando por el nombre de Ramon Llull, la
máxima figura intelectual que ha dado
nuestra cultura y lengua común». Como
muestra de la voluntad de no imponerse a
Baleares como en la anterior etapa en el
IRL, insistió en que la primera reunión
conjunta tendrá lugar en Baleares antes de
fin de 2007.
El acuerdo llega, según
Carod-Rovira, gracias al «gran éxito»
obtenido en la Feria del Libro de Fráncfort
donde los tres gobiernos concurrieron con
la cultura catalana como invitada, que «no
es más de un territorio que de
otro».
El objetivo es la «proyección
común» de la lengua y cultura catalanas y
no descartan la participación de la
Comunidad Valenciana. De momento, hasta
final de año, toca «hacer los deberes
legales para encontrar la mejor salida
jurídica sobre cómo se asociarán un estado
soberano y dos comunidades autónomas».
El Govern balear no se ha
pronunciado sobre cómo piensa conjugar el
reingreso en el IRL con la promesa de
potenciar y mantener las competencias en
materia de proyección cultural transferidas
al Institut d'Estudis Baleàrics.
Carod-Rovira aseguró no haber entrado a
debatir ese asunto con Antich. «Es un tema
absolutamente interno del Govern que a
nosotros no nos afecta», zanjó el líder
republicano.
El único plazo expuesto
fue el fin de 2007 para la próxima reunión,
pero el vicepresidente de la Generalitat no
concretó fecha alguna para el inicio de
actividades del refundado IRL.
Antich
y Carod-Rovira acordaron también la
creación de un grupo de trabajo para
intercambiar de forma «estable y
estructurada» experiencias de gobierno que
beneficien a los ciudadanos de ambos
territorios. Los responsables en los
encuentros serán el propio vicepresidente
de la Generalitat y el conseller balear de
presidencia, Albert Moragues. Entre los
temas de posible intercambio y aplicación
citó las leyes catalanas de barrios y de
medios audiovisuales, así como asuntos
referidos a la ordenación del territorio y
del paisaje.
Con los dos acuerdos
sobre la mesa, el catalán se presentó ante
los medios de comunicación pletórico por
los resultados del encuentro: «La reunión
de hoy no ha podido ir mejor, por lo que
quiero expresar mi satisfacción en nombre
del Gobierno de Cataluña».
Carod-Rovira recordó que su
presencia en el Consolat era en calidad de
vicepresidente de la Generalitat y que, por
tanto, no habló con Antich sobre la
inclusión de Baleares en la constitución de
un estado catalán. «Eso es un planteamiento
de partido (ERC) y con Antich hemos hablado
de lo que hemos hablado y nada más».
Compatibilidades
Mientr
as el Govern dirime la compatibilidad entre
el IRL y el IEB, tanto el actual como el
anterior presidente del organismo balear
tienen su propuesta sobre cómo debería
hacerse el reingreso. Gabriel Janer Manila
apuesta por «la creación de una
confederación de institutos con
competencias propias que se unieran en
proyectos comunes». El escritor propone
«una estructura federalista con la
participación de las universidades, pero no
volver a la situación anterior» porque
tiene la impresión de que «la reunificación
se produce por venganza», tras la salida
del gobierno de Matas por desaveniencias en
la dirección del organismo.
El
actual presidente, Sebastià Serra, coincide
parcialmente con la opinión de su
predecesor. «El IRL debería ser una
superestructura para temas grandes en la
que estuvieran representadas tanto las
instituciones como las empresas culturales
y evitar la mediatización por parte de
quien gobierne. Si sólo existe
representación política, tiene
limitaciones». Para Serra, el regreso es
«una cuestión de inteligencia, por eso,
cualquiera que tenga competencias en la
proyección exterior deberá buscar la
coordinación».