El coral rojo no pasa por tiempos
mejores que el atún. Tan sólo en tres años
se han extraído más de dos toneladas en
aguas baleares. Llauger apuntó que aunque
el caso del coral es menos conocido que el
del atún, «es más denunciable si cabe», ya
que su extracción no obedece a fines
alimentarios sino puramente ornamentales.
La moción del Bloc integrará medidas
de protección para este animal marino, que
a raíz de convertirse en víctima de las
industrias de joyería y bisutería ha visto
menguar su población en un 70%. Así,
también se pretenden que se regulen sus
capturas, prohibiendo la pesca de arrastre
y estableciendo tallas mínimas como en el
caso del atún.
Asimismo, se pretende
impulsar un plan de recuperación y
seguimiento del coral rojo que se
prolongaría durante cinco años y permitiría
observar la evolución de la especie y tomar
las medidas oportunas para asegurar su
conservación.