GABRIEL MERCÈ
SÓLLER.- Los vecinos
de la calle de la Filadora han visto con
perplejidad como esta semana se han
levantado dos nuevas torres eléctricas a
escasos metros de los edificios cuando se
está trabajando, precisamente, en el
soterramiento de la línea.
La alarma
vecinal motivó una reunión que ayer noche
concentró a los residentes afectados en el
Ayuntamiento de Sóller y a la que
asistieron varios representantes de la
empresa eléctrica El Gas. Los técnicos
explicaron que las torres son
provisionales, tienen todos los permisos y
no resultan nocivas para la salud de los
residentes. El proyecto está relacionado
con la futura ampliación de la línea de
abastecimiento del valle de Sóller, que ha
de pasar de una potencia de 15.000 voltios
a 66.000, un cambio necesario por el
crecimiento experimentado por la población
y por el futuro aumento de demanda por la
entrada en funcionamiento de las bombas
impulsoras del agua de la fuente de Sa
Costera.
Además, a partir de la
Filadora, el Ministerio de Medio Ambiente
se ha comprometido a soterrar la línea en
una longitud aproximada de un kilómetro.
Los representantes de la empresa El Gas
explicaron en la reunión que durante el
próximo mes de noviembre, y aprovechando la
época de menor consumo del año, precisan
realizar las conexiones necesarias para
pasar a los 66.000 voltios, motivo por el
cual necesitan las dos nuevas torres
provisionales, alzadas en un terreno de su
propiedad. Una vez que Medio Ambiente haya
soterrado el kilómetro de línea, las torres
podrán desaparecer. Los vecinos temen que
el soterramiento pueda demorarse y también
dudan de que las torres sean inocuas.