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ELMUNDO OPINA
Cort prepara el camino
La voluntad de la Comisión de Centro
Histórico de dejar en manos del Consell de
Mallorca la decisión sobre la mejor forma
de proteger el tramo de la acequia den
Baster a su paso por Can Domenge -el
solar que Maria Antònia Munar vendió a
mitad de precio para destinarlo a una
promoción de viviendas de lujo- es una
dejación inadmisible de unas
responsabilidades que competen al
Ayuntamiento de Palma, o al menos era así
hasta la llegada de Aina Calvo a Cort. No
en vano, tanto la acequia den Baster
como la de la Font de la Vila fueron
utilizados por todas las formaciones que
integran el Pacte del hexapartito como
símbolos patrimoniales de primer orden para
intentar retrasar sine die el
proyecto de Son Espases, que también se ve
afectado por el tránsito de este histórico
ramal de agua. Tras la renuncia de Cort a
ejercer la protección de este Bien de
Interés Cultural (BIC) ahora todo queda en
manos del Consell de Mallorca, la
institución que durante la pasada
legislatura dudaba de la presencia de esta
obra de interés «histórico, industrial y
etnológico» en el solar vendido a Sacresa.
Qué no hará el Consell para quitarse el
«muerto» de encima.
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