LORENZO MARINA
PALMA.- Las últimas
infraestructuras públicas no resistieron el
aluvión de agua. Las inundaciones se
repartieron por doquier. Tampoco algunas
clínicas privadas consiguieron evitar que
el agua se colara por sus
dependencias.
El pabellón Palma Arena
fue uno de los más damnificados. De hecho,
su parte inferior se convirtió en una
colosal piscinas. Todas las zonas situadas
debajo de la grada quedaron sumergidas. El
gimnasio, sótanos y garajes sufrieron los
principales estragos.
Buena parte de
los esfuerzos de los bomberos de Palma se
concentraron en tratar de achicar la
inmensa cantidad de agua acumulada en el
pabellón. De hecho, hasta las dos de la
madrugada los bomberos no dieron por
concluida su labor en el interior del
recinto.
La actividad de los bomberos
durante la riada que azotó la capital
balear se centró en achicar las incontables
inundaciones repartidas por sótanos,
garajes y plantas bajas. Hasta 60 salidas
de los bomberos de Palma estuvieron
relacionadas con los achiques.
El
Metro de Palma -en concreto, la estación de
Son Fuster Vell- volvió a quedar anegada.
Al estar cerrada al público, los bomberos
no consideraron prioritario el achique y se
centraron en la estación
intermodal.
Una de las actuaciones
más urgentes de los bomberos durante la
tromba de agua se centró en sacar todo el
agua acumulada en dos centros sanitarios:
la Clínica Rotger y la PalmaPlanas. Por
fortuna, el agua no afectó a las urgencias
ni a la radiología.
Uno de los
epicentros fue el Paseo Marítimo. La
circulación se antojó imposible. Los
bomberos velaron porque ninguna rama
obstruyera el cauce. Al llegar a la
desembocadura, los destrozos fueron
cuantiosos. Algunas embarcaciones amarradas
en el Club Náutico quedaron hechas
trizas.
Mayor
crudeza
Los agentes de la Policía
Local de Palma se movilizaron para tratar
de regular la circulación. Entre las 15.30
y las 16.00 horas tuvo lugar el momento de
mayor crudeza. Sa Riera se había
desbordado.
La ingente cantidad de
lluvia y la fuerza del viento arrastraron
árboles y farolas. Los bomberos también se
tuvieron que desplazar para trocear y
retirar los árboles de la calzada en mitad
del temporal.
La pared de un
aparcamiento situado en La Rambla también
cedió por la fuerza del agua. Cuatro
automóviles que se encontraban allí
estacionados resultaron afectados con
diversos daños.
Además, el Polígono
de Can Valero volvió a vivir una nueva
jornada aciaga. Cuando aún no se ha
recuperado del anterior tornado, las naves
se inundaron.