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  Viernes, 19 de octubre de 2007 Actualizado a las 01:22
 

LA TELARAÑA
Josep Lluís

JUAN PLANAS BENNÁSAR



Empecemos con unas risas aunque sea por no llorar. Josep Lluís Carod-Rovira -no José Luis, ni aquí ni en la China, que este hombre no usa de continuo una corona de espinas, pero sí la gomina del victimismo como complemento del distinguido guión entre sus posibles apellidos- está de gira por provincias. Si el otro día anduvo por televisión española aturdiendo al personal vallisoletano con la liturgia fascista del catalán obligatorio, diferente y universal, para el que todos somos turcos en Alemania, ahora se viene a Palma a revisar la formación pretoriana de sus huestes de ultramar, esa Obra Cultural Balear -La Obra- que tanto y tan bien subvenciona y tanto y tan bien intenta adoctrinarnos. No les falta presupuesto ni ardor miliciano ni desvergüenza. Y así nos va y les va. Ambas cosas.

Pero hoy quería escribir algo en serio y ya ven cómo me columpio sin remisión. Será que me arrastran los tornados y la alerta naranja de Jansà -tan insuficiente de medios como de excusas- no logra intimidarme. Será que estas tempestades son sólo un entremés de lo que se acerca. Nada menos que Al Gore en persona, ese director de «cinema verité» -la realidad es siempre catastrófica- con su flamante Nobel de la Paz en la perchera. Parece que ya nadie sabe qué significa la palabra paz. Yo tampoco.

Lo imprescindible es aprender a contenerse y a no entrar al trapo de todo lo que se mueve. Cirer debiera tomar nota. ¿De qué sirve pedir la dimisión de Grosske si aquí nadie dimite ni aunque se lo exijan las propias bases o más aún, la Internacional en pleno de Castro con el apoyo taimado de Llamazares? Hasta Bargalló sabe amagar un berrinche para salir reforzado. Y si ahora fue Son Espases igual mañana es otro solar etéreo del paraíso el escenario del ridículo. O de la traición, según los maulets. Lo principal es la silla. Sin ella, cómo creen que podría escribir estas líneas. ¿De pié? Imposible. Claro que mi silla no tiene haberes ni dietas de lustre y eso se nota. Vaya si se nota.

 
   
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