Las NN.GG. del PP proponen una ley que
el PP de Baleares presentará en el
Parlament para regular la publicidad
institucional en los medios de
comunicación. Dicen que «se quiere
garantizar la imparcialidad y la honestidad
de todos los medios de comunicación y
evitar así matrimonios de conveniencia». A
mí me parece de perlas. Lo de evitar
matrimonios de conveniencia no creo que sea
una proposición muy conveniente. Ya decía
Schopenhauer en la Metafísica del
amor que los matrimonios de
conveniencia eran los que más convenían si
lo que se pretende es la felicidad de los
cónyuges, aunque no es la mejor opción si
lo que se persigue es una progenie
inmejorable, en cuyo caso debería optarse
por el matrimonio por amor pasional, que
salva la progenie aunque hace infelices a
los contrayentes. Parece desprenderse de
las declaraciones de Fuster,
presidente de las juventudes peperas, que
han optado por la pasión y la infelicidad,
lo cual es muy propio de la edad y del
corazón de jóvenes apasionados. Yo me
inclino más por la conveniencia. Es un
estado más pacífico y el resultado del
acoplamiento es satisfactorio para las dos
partes. Debe ser cosa de la edad. Lo que no
acabo de comprender es que no den opción a
que cada oveja se junte con la pareja de su
opción, le altere el equilibrio emocional o
se lo mantenga.
Me maravilla que unos
personajes -los dirigentes partidarios- que
como todo el mundo sabe son parciales, es
decir sectarios, que han demostrado
fehacientemente que son deshonestos -túnel
de Sóller, caso Pallerols, Filesa, Can
Domenge, Santa Margarita, Llucmajor,
Andratx, Piñata, etc…-, exijan la
imparcialidad y la honestidad de todos los
medios de comunicación, que por otra parte
me parece muy bien. Ven la paja en el ojo
ajeno pero no la viga en el propio. No dudo
en absoluto de la honestidad de los
dirigentes de NN.GG. pero a los primeros
que deberían dirigirse reclamando esos
valores tan preciados es a sus mayores, que
son los que manejan el dinero público y el
poder. El poder de, con nuestro dinero,
poner en marcha un monstruo dilapidador y
sectario como IB3 que, si dependiera de los
ciudadanos y no de los que de ella se
benefician, no existiría. Yo les pediría a
estos jóvenes reformadores que fueran más
atrevidos y exigieran que ningún euro
público se destinara a ningún medio de
comunicación privado por ningún concepto.
Ni publicidad institucional, ni el
periódico en la escuela, ni reparto de
banderitas, ni nada de nada. Si un medio
privado quiere ser parcial, allá él, y como
el grado de parcialidad o su contrario
depende del color del cristal con que se
mira -el poder tiende a ser quisquilloso
con la crítica-, mejor no dar instrumentos
a los poderes públicos para controlar la
parcialidad. Que debe ser un derecho
constitucional. Sin negar el inmenso poder
de los grupos mediáticos, quienes tienen la
obligación de ser honestos e imparciales
son los poderes públicos. Y quienes
posibilitan en democracia la crítica del
poder son los medios de comunicación.
Total, que me parece bien que quieran
regular la publicidad institucional, un mal
menor, para minimizar las arbitrariedades,
pero no crean que van a garantizar nada con
estas propuestas.
El secretario
general del PP, el ínclito
Rodríguez, en el discurso de
clausura de la escuela regional de NN.GG.
afirmó que los partidos políticos deben ser
sinceros con ellos mismos y cumplir con su
programa mediante un solo discurso
-criticando al actual Pacte de govern. Y se
quedó tan ancho. Los cronistas no relatan
si después de tales aseveraciones se pudo
oír un sordo rumor procedente de sus
meninges. En mallorquín decimos después de
haber escuchado de alguien un anacoluto
metonímico de tal naturaleza:»El cap li va
fer renou». Me recordó la fiesta de
despedida al anterior alcalde de Santa
Margarita, después del asunto cintas,
desvinculándolo de su no presentación como
candidato, la promesa electoral del PP de
hacer el Parque de las Vías, que
Mabel Cabrer no se enterara
de lo que pasaba en Andratx o la llamada de
Aznar a los directores de periódico
después del 11M: «Ha sido ETA».