El cabeza de lista al Congreso por la
coalición nacionalista UM, Menorquina y
Pitiüsa en las legislativas de 1993, Miquel
Pascual, llegó a afirmar que los dos
grandes partidos, PP y PSOE, constituían
«la cara y la cruz de una misma
moneda».
Según sus cálculos de hace
casi una década y media, Pascual aseguró en
Eivissa los partidos de sus características
iban a ser los que decidirían quien
gobernaría en los próximos 4 años, ya que
ninguno de los partidos políticos
«centralistas» conseguirían la mayoría
absoluta necesaria para gobernar sin
necesidad de pactos. «Necesitamos -decía el
candidato de UM- alguien en Madrid que
recuerde que nosotros no necesitamos un
Estado tan grande».