El día 5 de octubre fue un gran día para
la sanidad pública balear ya que el interés
general prevalecía sobre el interés
partidista y sectario. El doctor
Thomàs
hizo política
sanitaria con mayúsculas cuando sus socios
le demandaban que hiciera política de la
salud y con la salud de un millón de
ciudadanos. Además tuvo el gesto de
compartir la noticia con los médicos
reunidos en el salón de actos del
hospital...
El 97% de los médicos que
allí trabajan
recibieron la noticia
con gran satisfacción. La racionalidad y la
responsabilidad se habían impuesto. La
amenaza y la maldición de más de ocho años
de obras se ha desvanecido. La salud de los
pacientes y trabajadores no correrán
riesgos. La lista de espera no aumentará.
En cuatro años tendremos mudanza a un Son
Dureta con el mejor diseño arquitectónico,
ambiental y tecnológico del Estado. Los
comentarios son tremendamente positivos. Se
ha pensado en las personas y no en la
ideología.
Se ha generado una gran
ilusión. Al sindicato médico no dejan de
felicitarnos por nuestra postura. En clave
política se puede considerar que a los tres
meses del sí quiero, recién
descubierto el espacio íntimo, el vínculo
dual entre el Bloc y el bloque PSIB-UM se
ha resentido.
Se ha provocado, dicen,
un déficit de confianza. La confianza total
no existe, nos la imaginamos, es una
ilusión. No se puede perder si nunca la has
tenido. La reacción del traicionado: rabia,
nada más que rabia y parasuicidio político.
Rabia que declara su extrema
vulnerabilidad. Rabia y humillación que se
derivan de explotar su dependencia. Por
otra parte, como dice Castillo del
Pino, «una vez descubierto lo falso se
impone la impostura y la sobreactuación
tratando de proyectar la mejor imagen
posible a la ciudadanía».
Francesc
Antich ha salido reforzado de su
decisión: ha sido racional, responsable y
pragmático, la ha rodeado de un
atrezzo y una coreografía
hollywoodiense, la ha escenificado
fabulosamente, ha ejercido y mostrado su
poder, ha consolidado un semihexapartito
configurando un bloque (PSIB-UM) que sí
bloquea y sabe que el pánico a la
invisibilidad y a la abstinencia del poder
inherente a ciertos políticos le protegen
de dimisiones. Ha sido un clónico de
Zapatero, ha mimetizado al pie de la
letra su mapa de ruta del «manejo
discrecional y aprovechamiento integral de
los partidos minoritarios y nacionalistas».
El gran valedor de su decisión ha sido el
gobierno central de Madrid. Una vez más la
irremediable deslocalizacion. Conviene
recordar a Marcel Proust: «los
hechos de la vida no penetran en el mundo
en el cual viven nuestras creencias: no
engendran dichas creencias, y no pueden
destruirlas». Eso lo sabe muy bien el
marketing político y lo ignoran los
ciudadanos.
Miguel Lázaro es
psiquiatra y psicoterapeuta grupal.