ENCUESTA. Una vez más, el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS) nos
recuerda la baja valoración que los
ciudadanos de Baleares hacemos de nuestros
políticos. Lo que nunca hace el CIS, y eso
sí que sería novedoso e interesante, es una
encuesta para saber qué valoración hacen
los políticos de la ciudadanía. No lo hace
ni lo hará por una razón de peso: los
políticos no dicen la verdad, por lo que la
encuesta carecería de la más mínima
fiabilidad.
Algunas personas opinan
que este tipo de encuestas son
innecesarias, principalmente porque los
resultados son casi siempre los mismos,
pero en realidad son muy importantes y su
difusión es muy útil, pues sirven para
establecer en cada momento la nota mínima
necesaria para poder ser presidente del
Gobierno balear: 4,6. Es como la nota de
selectividad, pero en el ámbito político,
una forma de medir la puntuación mínima que
exige el pueblo a sus representantes
políticos para alcanzar las máximas
responsabilidades de gobierno. Hoy por hoy:
4,6. Y la nota sigue bajando.
CREDIBILIDAD. Y el caso que es que
los políticos, cuando te largan sus rollos,
despliegan una enorme lógica y una
considerable capacidad de convicción,
principalmente los del PSOE y el PP, que
van siempre de moderados, porque el papel
de los radicales, como su propio nombre
indica es radicalizarlo todo. Tú lees, por
ejemplo, la entrevista a Francesc Antich
que publicó el domingo este periódico y
te dices, pues oye, todo son buenas
palabras, parece un tipo sensato, con ganas
de hacer las cosas bien, y si efectivamente
se equivocó al prometer que no se haría el
hospital en Son Espases, no le vamos ahora
a criticar por haber rectificado. ¿Dónde
está el problema? En la credibilidad,
naturalmente. El gran problema de los
políticos es siempre el mismo, que no les
creemos. Lo más que consiguen es generar
irritación en los suyos, como le ocurrió a
Matas y empieza a pasarle a Antich.
Y lo que no saben hacer es generar ilusión,
ni en los suyos ni en los demás. La
ciudadanía lo tiene claro: 4,6. Y es una
pena, porque Antich podría ser un buen
presidente si se creyera lo que
dice.
HOTELEROS. Es especialmente
notable el interés de Antich por agradar al
sector hotelero. Parece que les ha cogido
miedo, o quizás cariño, y no quiere que las
cosas se le tuerzan por ahí, como le
ocurrió en tiempos pasados, así que todo
indica que los hoteleros van a tener una
considerable influencia sobre el
presidente, la cual podrían aprovechar para
promover algunas cosas, además de sus
negocios, como pueda ser el turismo
cultural, del que tanto se habla y del que
tan poco se hace.
Pero vayamos a los
ejemplos, que es la forma que tenemos de
aprender las comunidades sin inventiva
propia. Y el ejemplo de hoy es Gerona, una
provincia turística como Mallorca, con un
turismo de sol y playa en verano y una
excelente oferta cultural en otoño agrupada
en torno al Festival Temporada
Alta.
Este importante festival se
celebra entre los meses de octubre y
diciembre y constituye una colosal fiesta
de las artes escénicas con representaciones
de teatro, ópera, circo, música y danza de
primer nivel. En la presente edición hay
programadas 69 representaciones y lo más
importante, a los 6 días de haberse
iniciado la venta de entradas ya se habían
vendido 12.500 localidades, circunstancia
que ha obligado a la organización a
programar nuevas funciones.
¿Por qué
no podemos tener en Mallorca un festival
así? Pues porque nos falta lo que tienen en
Gerona: iniciativa, empuje, ilusión, una
adecuada cooperación entre el sector
público y privado y fórmulas de mecenazgo
creativas, como el Club de Mecenatge
Teatral, una iniciativa que apoyan
numerosas empresas y entidades de Gerona y
que consiste en que los miembros de este
club compran entradas de cada espectáculo
de Temporada Alta y las pagan al doble del
precio normal de venta al público.
Ahora o nunca. En plena luna de miel
con el presidente, es el momento de dar un
gran salto cualitativo hacia el futuro. Los
hoteleros mallorquines tienen una gran
oportunidad.
marta.zoreda@ccr.es