I. RIBELLES
PALMA.- La empresa y
la administración encargada de la recogida
y tratamiento de residuos es la que más
desechos genera y esparce a su alrededor.
Este terrible sarcasmo lo viven, a diario,
los propietarios de las fincas y terrenos
próximos a la planta de tratamiento de
residuos de Son Reus adscrita al Consell de
Mallorca y gestionada por la empresa Tirme.
Dos entidades que, en menos de 5
años, han duplicado el precio del recibo de
la basura a los contribuyentes hasta
superar ya los 120 euros y que, a diario,
dejan que la basura inunde las fincas
próximas a la polémica incineradora sin que
los vecinos puedan hacer nada para
evitarlo. Toda clase de desechos
imaginables, y los que no se pueden ni
pensar, se pueden encontrar por los caminos
próximos a Son Reus convertidos en un
interminable reguero de cochambre que los
residentes de la zona deben sortear a
diario cada vez que se acercan a alguna de
sus propiedades.
A esta situación se
ha venido a sumar los efectos del tornado
que sacudió Mallorca el pasado 9 de octubre
que ha esparcido aún más la basura por las
fincas y terrenos cercanos a Son Reus.
Es por ello que, en estos momentos,
abundan en el área los campos surrealistas
con almendros aderezados con kilométricos
rollos de papel higiénico, bolsas de
plástico y restos de sábanas colgando de
sus ramas: una estampa ejemplar de realismo
social del estado actual de la agricultura
balear.
Los vecinos
hartos
Más allá aparece en
cualquier rincón de los caminos que rodean
la central térmica, un vertedero
improvisado con toda clase de restos que
parecen haberse quedado atrás en su camino
inexorable a la incineradora de Son Reus
para su paso posterior a la incineradora.
Desde hace 15 días la situación se
ha agravado y la sensación de abandono es
ya notoria en todos los terrenos afectados
que almacenan cientos de kilos de basuras
que el Consell de Mallorca o el
concesionario de la gestión de la
incineradora, Tirme, no han demostrado
intención alguna de retirar.
Pese a
las múltiples llamadas realizadas por los
vecinos a la Conselleria de Medio Ambiente
de la institución insular para que se
remedie la situación, todo sigue igual casi
dos semanas después del vendaval que
arrastró parte de la basura a las fincas
próximas al vertedero. La única esperanza
para los afectados es que, en principio, el
mayor basurero de Mallorca tiene previsto
cerrar sus puertas en diciembre y dejará de
recibir toneladas y toneladas de residuos a
diario para transformarse, en teoría, en
una colina ajardinada.