MARACAIBO.-Una Venezuela ilusionada y
sin complejos intentará mañana volver a
torcer la historia frente a la potente
selección de Argentina, en el comienzo de
la segunda jornada correspondiente a las
eliminatorias Sudamericanas del mundial de
Sudáfrica 2010.
El seleccionador
venezolano Richard Páez llega con un aire
de mucho optimismo y «sumo respeto» por el
rival después de su reconfortante victoria
1-0 sobre Ecuador, lo que fue su primer
triunfo en un debut en fases de
clasificación. La «vinotinto» quiere
superar la historia contra la
«albiceleste», en la que registra ocho
derrotas sin victorias, cuatro de ellas en
territorio venezolano, 2-3 (1985), 2-5
(1996), 0-4 (2000) y 0-3 (2003).
Páez indicó que su idea es seguir
demostrando la evolución de su fútbol que
ha roto con todos los viejos esquemas
frente a un rival «muy complicado».
«Sabemos lo que es Argentina. Ya salimos
airosos en el mito de la altura de Quito y
ahora nos corresponde defender de local un
partido complicado por lo que tiene el
rival», aseveró.
La recuperación de
sus principales figuras es la preocupación
de Páez, especialmente la de Juan Arango,
con un problema en su tobillo derecho. El
propio Arango indicó a Efe que «aún duele
un poco el tobillo» que no le permitió
terminar el partido anterior pero «confía»
que pueda jugar desde el primer minuto
contra Argentina.
Pese a ello, Páez
evaluará en las horas previas del encuentro
el concurso del jugador del Mallorca
español, sino es probable que el joven
Alejandro «Lobito» Guerra sea el que ocupe
su lugar. Del resto de los titulares, es
casi un hecho de no haber inconvenientes de
última hora que repetiría la «formación»
ganadora, con Giancarlo Maldonado como
único ariete.
Por su parte, el
técnico de Argentina, Alfio Basile
afrontará el lógico favoritismo y a la
oposición de Venezuela en el terreno tras
una reconfortante triunfo ante Chile 2-0
que le abre su camino a Sudáfrica. La
«albiceleste» arribó a Maracaibo con la
confianza muy recuperada junto a los tres
puntos conseguidos frente a los
chilenos.