R. DÍEZ YAGÜE
PALMA.- No para de
llover en Mallorca, pero los ánimos no se
enfrían. Más bien al contrario. Muchos
equipos de elite en Palma y pocas
infraestructuras. ¿Dónde jugarán? Y sobre
todo, ¿dónde entrenarán? Representantes de
los principales clubes de Ciutat se
reunieron ayer en el Palma Arena para
buscar soluciones, pero de momento sólo hay
parches en el horizonte. El velódromo
acogerá los partidos y los entrenamientos
como hasta ahora lo hacía Son Moix. Los más
optimistas confían en que pueda reformarse
rápidamente este último para usarlo hasta
final de temporada y dejar la obra
de verdad para el verano.
Pero los cálculos más pesimistas dicen otra
cosa.
Sin ir más lejos, el conseller
de Deportes, Mateu Cañellas, aseguró ayer
en Madrid que puede haber pabellón nuevo.
«Son Moix es una instalación de más de 30
años que se ha quedado sin cubierta. En el
momento que en una instalación de 30 años
hay que hacer reformas, la propia
instalación lo tiene que aguantar, y se
está planteando que a lo mejor es
problemático incluso reformarlo, y que es
mejor incluso tirarlo abajo y volverlo que
levantar», señaló Cañellas para solicitar
la ayuda del Ejecutivo central en este
punto.
Mientras las instituciones
toman esta decisión, el Palma Arena asumirá
todos los partidos y entrenamientos tal y
como se organizaban en Son Moix. Así, el
Drac Palma debutará en la Liga de Campeones
el próximo jueves sobre el taraflex que ya
está instalado en el centro del velódromo y
que, curiosamente, es propiedad del Ícaro
Palma. El conjunto de Superliga femenina se
estrenará como local el próximo sábado ante
el Bargas Atalia a las 17 horas y repetirá
el miércoles ante el Universidad de Burgos.
Entre medias, el Palma Aqua Mágica
disputará su encuentro de liga ante La
Laguna el domingo a las 19.00
horas.
Aparentemente, este parche
mantiene el equilibrio conseguido en la
pretemporada para el uso de Son Moix. Sin
embargo, tiene zonas oscuras. En primer
lugar, el Govern ya tiene comprometido el
Palma Arena para 13 acontecimientos
sociales, entre los cuales destaca un acto
para niños que se desarrollará desde el 17
de diciembre hasta el 6 de enero. ¿Qué
pasará entonces? Más que otra cosa porque
hay cuatro partidos en esas fechas y los
equipos han de seguir
entrenando.
Otra de las cuestiones
que está en el aire es quién corre con los
gastos que supone utilizar una instalación
tan grande como el Palma Arena. En
principio, el club organizador del
encuentro debe asumir el coste. Esto, en
primer lugar, sería un golpetazo tremendo a
las maltrechas economías de equipos como el
Drac, el Ícaro y el Aqua Mágica, que
congregan unos 2.000 espectadores por barba
en cada partido. Asumir los costes de una
instalación tan grande supone pagar, por
ejemplo, más gastos en luz, en empleados de
seguridad o en acreditaciones, por poner un
ejemplo.
De todas formas, los clubes
confían en que el Govern o el Ayuntamiento
se hagan cargo de ese sobrecoste
inesperado, aunque el problema a corto
plazo ya está sobre la mesa: organizar los
partidos a toda prisa. Los requisitos que
reclama el Palma Arena son mucho mayores y
hay que cumplirlos ya. Por los clubes están
con el agua al cuello para llegar a tiempo
a sus compromisos deportivos. «Quedan una
serie de flecos como consecuencia de la
premura de la situación, pero podremos
jugar sin problemas porque todo el mundo
está ayudando y poniendo mucha ilusión»,
explicó ayer el presidente del Drac Palma,
Ricardo Ramos.
Uno de esos flecos que
aún faltan por pulir es la instalación del
software necesario para partidos de
voleibol, del que el marcador del Palma
Arena carecía. Ahora bien, de las gradas
mejor ni hablar. Los espectadores tendrán
que ver los partidos desde detrás de la
tarima, es decir, lejísimos de la pista.
«Es una situación horrible, porque es casi
como no tener factor cancha. Esperamos que
pueda reformar Son Moix para tenerlo al
menos media temporada», aseguró el
presidente del Ícaro Palma, Carlos
López.