PALMA.- Al final se
produjo el dictamen del ya célebre comité
de Arco respecto a la lista definitiva de
galerías participantes en la edición del
año que viene, y el escándalo está servido.
No en balde, la todavía directora de Arco,
Lourdes Fernández, tuvo que salir al paso a
los pocos días en una entrevista en «El
País» diciendo cosas como «pongo la mano en
el fuego por lo bien que ha trabajado el
comité de selección», lo cual nos quiere
dar a entender dos asertos: primero, que no
ha habido corrupción a la hora de
dictaminar qué galería entra y cuál sale
(en caso contrario, se quemaría la mano); y
segundo, que es el comité, mucho más difuso
y con apariencia de órgano colegiado, y no
ella, el que ha tenido toda la
responsabilidad de las decisiones (nótese
que quien hace esta «inocente» declaración
es la propia directora del cotarro, y no
uno de los «colegiados»).
El rumor
de parcialidad interesada que ha impregnado
todo el proceso de selección, y que ahora,
con el vaticinio terminado -y por tanto con
los cadáveres ya en condiciones de no tener
accesos de cobardía pues todo lo tienen ya
perdido-, seguro que irá in crescendo.
Ese ruido tiene demasiada base para no
ser tenido en cuenta por los responsables
superiores de la cosa. Están en juego
asuntos de suma importancia para el sector
español del arte como para que no se ponga
orden de manera terminante una vez finalice
la semana grande de feria el próximo mes de
febrero.
Porque a ninguno de los que
ha entrado en la repesca le tiene que
quedar duda alguna de que la próxima
cabeza, de seguir así la edición de 2009,
será la suya. El criterio, por mucho que se
diga, no ha sido el de la calidad, y como
ejemplo el botón de muestra de aquí: la
galería Maior, que tiene una línea
intachable que aúna los grandes nombres de
la vanguardia española (Gordillo, Sicilia,
Broto, Solano, etc.), con la promoción de
artistas noveles de la propia cantera (Aina
Perelló, Mónica Fuster, Joan Cortés, etc.),
ha sido despedida sin contemplaciones, a
pesar del apoyo de los artistas y los
críticos más importantes del país. ¿Por
qué? La respuesta no está en el viento,
como dice la canción, sino quizás mejor en
el interés en acaparar firmas concretas,
según la difusa pero efectiva
«recomendación» del famoso comité. En
efecto, Sra. Fernández: el comité ha hecho
un «buen» trabajo de selección.