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  Martes, 16 de octubre de 2007 Actualizado a las 00:49
 

El espíritu de George Sand revive el Principal

La representación teatral de la polémica obra 'Un hivern a Mallorca' de la escritora francesa inaugurará mañana la sala magna del coliseo, donde se representará hasta el 30 de octubre


MAYTE AMORÓS

PALMA.- Dos meses de invierno lluvioso pasaron Chopin y George Sand en un pequeño pueblo de montaña mallorquín allá por 1838. Su estancia será siempre recordada. No por ser una experiencia enriquecedora para ambas partes -valledemossins e intelectuales- sino por las perlas que la escritora francesa dedicaría a sus vecinos poco tiempo después. Las recoge el libro Un invierno en Mallorca donde, entre otros apelativos, los mallorquines son presentados como indígenas isleños, ladrones, analfabetos y mentirosos. La animadversión de muchos baleares hacia esta mujer fue la respuesta a tantos sapos y culebras.

Pero, ¿qué pasaría si nos reconciliáramos con George Sand? Es la propuesta del director Ricard Reguant que ha decidido llevar esta obra a los escenarios «dejando a un lado la polémica» y centrándose en la aventura personal de esta revolucionaria mujer.

La adaptación teatral, llevada a cabo por Biel Cerdà, se estrenará mañana en el Teatro Principal de Palma, coincidiendo con el 150º aniversario de su apertura. Su representación supondrá, además, la inauguración de la sala magna del coliseo, donde se representará hasta el próximo 30 de octubre.

Versión libre

Esta versión libre de Un hivern a Mallorca trata de una forma «inteligente, comercial y original» el choque cultural que se produjo entre «los intelectuales» (Sand y Chopin) y los mallorquines, de la cual «los intelectuales dejaron mucho que desear», señaló Reguant. Según el director, «era lógico que a los valldemossins les pareciera raro que una mujer vistiera con pantalones o fumara», mientras que «ellos, como intelectuales, deberían haber sido más tolerantes y haber intentado comprender la cultura popular, cerrada y religiosa de sus vecinos».

El director aporta así una mirada más objetiva donde deja que Sand se explique. «En mi obra todos los actores tienen su momento de gloria», explicó Reguant, quien «como artista y anarquista», ha intentado dar una visión «de los dos bandos y demostrar la incomprensión que se palpó por ambas partes».

Sin embargo, aseguró que en su versión «los mallorquines salen mejor parados que Sand y su pareja», aunque tampoco deja de lado algunos tópicos de los isleños de la época. «Eran gente cerrada, católica, muy rural, que hablaba un mallorquín 'salado'».

Un hivern a Mallorca cuenta con la participación de los actores mallorquines Catalina Munar (George Sand), Salvador Oliva (Chopin), Maria Rotger (Amelie), David Navarro (Xim), Apolonia Serra (Antonia), Jaume Fuster (Tià), Sabrina Olmo (Perica) y la colaboración especial de Joan Carles Bestard (padre Gabriel). Todos ellos trabajan por primera vez con Reguant, quien los seleccionó a partir de unas pruebas que llevó a cabo en la isla.

Por su parte, Catalina Munar dijo afrontar el papel de George Sand como «el de cualquier mujer con una inteligencia privilegiada, fuerte, con sentido del humor y que se sentía oprimida», si bien reconoció que su interpretación ha sido un reto difícil. «Su carácter complicado y sus múltiples facetas la convierten en un persona muy completa», aseguró la actriz, que resume la actitud de la protagonista como la de «una persona que lo único que hacía es pedir amor».

Salvador Oliva aseguró que Sand es la verdadera y única protagonista de esta obra, donde el papel de Chopin «juega en un segundo plano». Sin embargo, a lo largo de toda la puesta en escena se puede escuchar el Preludio de la gota de lluvia del compositor, evocando la lluvia del frío invierno en Valldemossa. «Dicen que Sand y Chopin trajeron la lluvia a al pueblo y que no cesó hasta que abandonaron la isla», relató Reguant, que ha recreado el escenario el claustro de la Cartuja de Valldemossa.

«Espero que venga público, aunque sólo sea para ver la reinauguración de la sala magna», bromea Reguant. ¿Se ha superado la fobia a George Sand? Lo dirán las butacas del Teatro Principal...

 
   
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