La hija de Ramón Martínez, presidente de
la Asociación de Argentinos de Inca, tiene
un año y dos meses. A pesar de haber nacido
en la Isla, todavía no cuenta con la
nacionalidad española. Desde los juzgados
se ha informado a los padres de que la
documentación legal estará por fin lista el
mes que viene.
Ni siquiera el hecho
de haber nacido en territorio nacional
facilita la tramitación de la
nacionalización para la familia inmigrante.
Curioso es que esta demora haya propiciado
que la pequeña Julieta haya estado en
tierra de nadie durante el tiempo en el
que se ha tramitado su nacionalización. La
obligada renuncia a la nacionalidad
argentina para poder demandar la española
ha provocado que al menos durante un año y
tres meses esta niña haya sido una completa
apátrida. Ni argentina ni
española.
Ramón compara su caso con
el de unos paisanos que residen en Palma y
cuya hija nació tan sólo un día después que
la suya. La hija de sus compatriotas tuvo
toda la documentación en regla en sólo dos
meses, lo que tardaron los juzgados
palmesanos en expedirle la partida de
nacimiento y el documento nacional de
identidad.
«La población inmigrante
está gravemente desatendida en el Raiguer»,
lamenta Ramón, que también carga contra una
clase política que se deshizo en promesas
en el periodo preelectoral y que ahora les
niega ayudas como la demandada para la
fiesta intercultural prevista para el
próximo 20 de octubre. Según Ramón, no han
obtenido ninguna ayuda para montar los
stands que deben albergar los diferentes
muestrarios de las gastronomías
locales.