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IMPRESIONES
Mientras se archivan causas de Hidalgo se descubren más irregularidades de UM
El dios Cronos, este implacable
justiciero, está certificando que en el
'caso Andratx' confluyeron dos estrategias
de tipo estrictamente político. Primero,
una estrategia electoral del PSIB-PSOE y
del Bloc para situar la corrupción y la
destrucción del territorio en el centro del
debate político como única forma de
desgastar a un Govern del PP que entonces
caminaba firme hacia la mayoría absoluta. Y
luego una tremebunda campaña de acoso y
derribo de UM de Andratx contra un Eugenio
Hidalgo, -al que nadie puede consierar un
bendito en temas de urbanismo- , al que
empezaron a acribillar a base de denuncias
por presuntas irregularidades urbanísticas.
Al parecer su sola presencia al frente del
municipio era un impedimento insalvable
para los tejemanejes urbanísticos de
uemitas como Alemany, Garau, Bestard
o a este último descubrimiento del que
informamos hoy, Antonio Ramos Blanco, nuevo
concejal de UM que también se construyó un
chalé sin licencia en zona ARIP. Y es que
en Andratx ni siquiera el actual alcalde ni
los santurrones del PSM pueden invocar a la
legalidad urbanística. Esta confluencia de
intereses desencadenó la 'operación
Voramar', aprovechada por la izquierda para
tirar por elevación y menoscabar la imagen
de Jaume Matas y del PP criminalizándolos
como «corruptos» y «destructores de
territorio». La campaña socialista y la de
sus voceros mediáticos resultó un éxito
durante las primeras semanas. Poco a poco,
sin embargo, el 'caso Andratx' se fue
diluyendo como un azucarillo a medida que
se generalizaba la percepción de que se
trataba de una operación política
auspiciada desde el Gobierno. Desde el
principio, nuestro periódico advirtió en el
sumario del Fiscal Anticorrupción unas
formidables lagunas que parecían eximir de
entrada a los «condenados» del cohecho y el
soborno que el fiscal les imputaba. Un
sumario cogido con pinzas que en modo
alguno justificaba el ensañamiento en la
detención con publicidad de Hidalgo y
Massot, . El tiempo una vez más parece
darnos la razón. Disipados el ruido y la
furia, el 'caso Andratx' se ha diluido en
un sinfín de piezas separadas que caen en
el ámbito de lo administrativo donde se
intenta probar si determinadas licencias
fueron bien o mal concedidas. Entretanto,
se archivan causas contra Hidalgo.
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