TERROR. La isla se recupera de la
catástrofe vivida la semana pasada, pero el
sentimiento de desprotección que sentimos
muchos todavía sigue vivo en la memoria,
principalmente los que nos quedamos
atrapados e indefensos en las carreteras.
No funcionaron los servicios de protección
civil, ni los de emergencias y menos aún
los de meteorología, que pueden vaticinar
el clima que tendremos de aquí a 50 años,
pero no los huracanes de las próximas 24
horas. Y si hoy no tenemos que lamentar
ninguna víctima mortal en Mallorca es
porque gracias a Dios funcionaron los
milagros, que fue lo único que funcionó en
la isla en la tarde del pasado
jueves.
Veinte minutos de terror en
el interior de un coche, tal fue mi caso y
el de muchos, no te cambian la vida, no te
quitan las pájaras mentales de la cabeza,
ni te hacen más inteligente, más cuerda, o
más sabia, pero eso sí, cuando por fin
acaba el pánico y recuperas la serenidad,
te preguntas, ¿pero a cuento de qué quieren
quitar la asignatura de religión, si en
situaciones de emergencia como las del
pasado jueves lo único que podemos hacer
los ciudadanos es invocar la ayuda divina,
que es lo único que al final funciona?
Espero que la nueva asignatura de Educación
para la Ciudadanía incluya al menos un par
de oraciones para casos de emergencia.
ESTADISTA. A raíz de la decisión de
Antich de construir el nuevo hospital en
Son Espases, tal y como acordó el anterior
gobierno del PP, los defensores mediáticos
del actual presidente han llegado a una
sublime conclusión: el presidente ha
cambiado, naturalmente a mejor, siguiendo
la senda de los grandes estadistas de la
historia. ¿Ah sí? ¿Y cómo lo han notado?
Bueno, pues porque se ha afeitado la barba.
Y porque se abraza con Gabriel Escarrer. Y
porque tiene depresión, que es una cosa que
te cambia mucho la vida.
¿Depresión?
Sí, cuando anuncia una decisión importante,
como la de Son Espases, aún cuando reconoce
que es la mejor posible, lo hace llorando
por dentro, que es una cosa malísima,
porque es como si le entrara agua al disco
duro del ordenador, que te deja la memoria
hecha polvo. Como será la cosa que Francina
Armengol tiene el corazón partío. Pues sí
que ha cambiado, sí, tenemos un nuevo
estadista sin barba, que se abraza a sus
enemigos y padece depresión.
FOTOFOBIA. Me he informado y ya sé
lo que le pasa al marido de Maria Antònia
Munar: que tiene fotofobia. Y eso sí que es
malo, mucho peor que lo de llorar por
dentro, es malísimo, es tan malo que en
cuanto ve la luz de una cámara se pone como
loco y empieza a pegar a la gente. Pobre
hombre, da una pena…
CARRIL BICI. ¿Y
qué pasa con Calvo, es que la alcaldesa no
llora las penas de Antich? A lo mejor es
que no es tan sensible como Armengol. No
todo el mundo reacciona igual ante las
penas ajenas, algunos incluso se alegran.
En cualquier caso, el motivo de traer a la
alcaldesa a esta página es para felicitarla
a medias por la decisión del Ayuntamiento
de Palma de iniciar la construcción de un
nuevo carril bici en la calle Blanquerna. Y
digo a medias porque aún no sabemos por qué
se ha elegido este recorrido y no otro, qué
vamos a hacer con la bici cuando lleguemos
a Comte Sallent, o cómo nos las vamos a
arreglar para llegar al nuevo carril bici
desde casa: ¿llevando la bicicleta a
cuestas, subiéndola al autobús, jugándonos
la vida entre el tráfico de las Avenidas…?
Por algo hay que empezar, claro que
sí, pero siempre y cuando se tenga un buen
plan y el que nos ha hecho saber el
Ayuntamiento deja muchas cosas en el aire:
plazos de ejecución de los carriles,
conexión entre los mismos, coste global de
las obras y financiación prevista. A la
espera de estos datos, bienvenido sea el
nuevo carril bici aunque sólo nos traiga
una alegría a medias y mi enhorabuena a la
alcaldesa por acordar su
construcción.
QUELY Y GRUP AVA. La
agrupación de agencias de viajes Grup AVA,
con más de cincuenta oficinas abiertas al
público en las Islas, y Quely han sellado
un acuerdo de colaboración aprovechando la
circunstancia de que las Quelitas
son un producto muy utilizado por los
insulares en sus viajes.
martazoreda@ccr.es