LORENZO MARINA
INDALECIO
RIBELLES
PALMA.- La gestión realizada
en la coordinación del dispositivo de
emergencia puesto en marcha por la
Conselleria de Interior del Govern balear
para hacer frente a los efectos del
temporal de lluvia y viento que sacudió el
pasado jueves Mallorca, está dejando en
evidencia al Ejecutivo que lidera el
socialista Francesc Antich. Ayer fue el
delegado del Gobierno en Baleares, Ramón
Socias, el que reconoció que los
trabajadores que participaron en las
labores de desescombro efectuadas la noche
del pasado jueves en el Polígono de Can
Valero recogieron uralita y polvo tóxico de
amianto sin tomar las medidas de protección
oportunas. Ayer continuaban haciéndolo, una
semana después del vendaval.
«Algunas actuaciones se hicieron de
por libre con el fin de tratar de recuperar
la normalidad en la zona lo más pronto
posible», justificó el máximo responsable
del Gobierno central en Baleares intentando
minimizar las deficiencias detectadas en la
gestión de la crisis. Can Valero fue una de
las zonas más afectadas por el tornado que
sacudió Palma hace hoy 7 días. Ahora mismo
decenas de toneladas de uralita triturada
se amontonan sin control alguno en cubas,
sacos y en el suelo de las naves derruidas
del Polígono de Can Valero producto de los
efectos devastadores del tornado.
Trabajadores y empresarios que
llevan una semana trabajando en naves y
calles de la zona continúan manipulado este
producto sin adoptar las medidas de
precaución legales necesarias y sin que el
Govern haga nada. La mayor parte de los
afectados han procedido a retirar los
trozos de uralita con las propias manos,
provistos de palas y depositándolo en
contenedores de basuras que aún están, en
algunos casos, en el interior mismo de las
naves industriales, o en la misma vía
pública.
Nadie de la Conselleria de
Medio Ambiente que dirige Miquel Àngel
Grimalt, ni de la de Trabajo a la órdenes
de la socialista Margarita Nájera, ha
controlado la manipulación de este
material, altamente tóxico y cancerígeno,
utilizado masivamente en la construcción en
los años setenta y presente en la mayor
parte de las naves derruidas de Can Valero.
Riesgo para la
población
Pese a las reiteradas
demandas de los empresarios para que el
Govern balear o el Consell Insular de
Mallorca proceda a la retirada del polvo
tóxico de naves y contenedores depositados
al aire libre, la administración sigue con
los brazos cruzados y sin hacer nada al
respecto. Ante esta situación Socías
anunció la implantación de métodos de
actuación en la zona aunque sin precisar
más.
«En el Polígono había muchos
tejados de uralita y todos sabemos el
peligro de sus componentes» sostuvo el
delegado, quien instó a la adopción de
medidas de prevención y a tomar «las
precauciones adecuadas» para que la
recogida de este tipo de materiales «no se
haga de cualquier manera».
Pero los
empresarios están desbordados por la
situación en la que se encuentran. Ayer la
presidenta de asociación de industriales de
Pimem, Inés Beascoechea, se quejaba
amargamente del abandono de que han sido
objeto por parte de la administración.
«Nadie nos ha explicado cómo
gestionar la limpieza del amianto», dijo la
vicepresidenta de Pimem que recordó a las
autoridades el «riesgo generalizado para la
población» que representa este material
depositado en contenedores en la calle e
instó al Pacte de Progrés a «adoptar
medidas urgentes».
Cort se 'lava'
las manos
Beascoechea lamentó que
«nadie» les haya explicado, a día de hoy,
cómo gestionar los trabajos de limpieza de
este producto tóxico que se ha esparcido
por toda la zona. Ayer desde la empresa
municipal Emaya, el director general de
Medio Ambiente, Germán Chacártegui, dejó
claro que la empresa municipal no está
autorizada y «no nos vamos a hacer cargo de
la retirada del amianto porque no es
competencia nuestra», aseguró. Pese a los
problemas que representa para la salud
pública esta situación el Consistorio no
quiere saber nada de las cubas llenas de
uralita que se almacenan en sacos y
contenedores depositados en las aceras de
las calles de Can Valero. Nadie vigila ni
controla ni si estado pese a que deben
estar precintados.
Frente a esta
«falta de atención» de la administración,
CAEB, Asima y Pimem han constituido una
comisión mixta que se encargará de lidiar
con las instituciones para que los
empresarios afectados reciban asesoramiento
y unas directrices mínimas sobre cómo
proceder en la retirada de los escombros y
en la gestión de las ayudas. En la mañana
de hoy esta comisión se reunirá con las
autoridades para empezar a trabajar en esta
línea. En declaraciones a Europa
Press, la también vicepresidenta de
Pimem, explicó que lo más grave del asunto
es, además de los desperfectos sufridos,
que han supuesto la paralización de los
negocios, el peligro para la salud de los
trabajadores que participan en las tareas
de limpieza y manipulan el amianto,
altamente tóxico y cancerígeno, sin medidas
de protección.
Desde el Govern las
únicas reacciones que ayer salieron a la
luz fue las del director de Calidad Medio
Ambiental, Josep Lliteras que en
declaraciones a IB3 se limitó a confirmar
que «vamos a abrir un expediente
informativo para saber lo ocurrido». El
Ejecutivo balear anunció que será el
Gobierno central el que ofrecerá ayudas
económicas dirigidas a los industriales.
Pero el amianto sigue en las calles al
alcance de todos.