| |
|
ELMUNDO OPINA
Cien días de titubeos
Cien días escasos han sido suficientes
para que la gran ilusión que según las
plumas orgánicas de la izquierda había
despertado esta nueva reedición del Pacte
se haya tornado desilusión por parte de sus
simpatizantes. Tal vez tengamos que buscar
en parte los motivos de esta desilusión en
que nunca el hexapartito generó tal ilusión
a la que algunos, en un ejercicio de
voluntarismo, se abonaron. Este Govern se
fraguó «a la contra», su argamasa no es
programática como se va viendo a diario
sino que obedece al único objetivo de
repartirse el botín y arrinconar al PP.
Ahora bien, estos cien días también nos han
dado razones más que suficientes para no
haber caído en el error de contarnos entre
los ilusos primerizos. Un Govern
desaparecido, ausente, anodino, dedicado en
cuerpo y alma a liquidar la herencia del
Govern anterior, a mirar al pasado, a
pelearse entre ellos sin que tampoco tenga
ninguna consecuencia en forma de dimisiones
o ceses y sin que a fecha de hoy tengamos
una idea clara de lo que piensan hacer.
Quizá el vodevil de Son Espases es el
exponente más diáfano de esta sensación que
empieza a asomar entre la ciudadanía. La
amarga sensación de que se repite lo vivido
en el primer «cuatrienio negro» de Antich
(1999-2003) con los mismos vicios y la
misma carencia de virtudes. Y es que, a la
vista de los fiascos con que se cuentan las
actuaciones de los consellers más visibles
-Galmés, Manera, Vicens o Thomàs-, casi
mejor pasar desapercibido. Como el resto de
consellers.
|
|
|
| |
 |
|
|
|