El Mallorca está teniendo un buen inicio
de temporada. Siete encuentros disputados,
tres ganados, dos empatados y dos perdidos,
es el balance hasta el momento que ha
llevado a los mallorquinistas al séptimo
puesto de la clasificación.
Dentro
del inicio de temporada, destacan con
fuerza las remontadas frente al Valladolid
y Getafe. En ambos partidos, el conjunto de
Gregorio Manzano ha empezado muy mal, ha
ido por detrás en el marcador al encajar
dos tantos y ha logrado remontar en una
segunda parte excepcional.
Sin duda,
en ambos encuentros el Mallorca tuvo dos
caras durante los noventa minutos. Un
inicio muy malo, con el equipo muy apático,
encajando goles y recibiendo muchas
ocasiones en contra, que hubieran podido
traducirse en un marcador más amplio en
contra de los mallorquinistas. Mientras que
en los segundos tiempos, los hombres de
Manzano, al estilo del doctor Jenkins y
mister Hyde, se desmelenaron, jugaron a su
máximo nivel, creando ocasiones, marcando
goles y dando una auténtica lección de
fútbol a sus rivales.
La lectura
fácil, es olvidarse del mal juego y
solamente dar importancia a las remontadas,
ponerse una venda en los ojos y no
preocuparse por el mal juego de los
primeros cuarenta y cinco minutos. El
Mallorca sustenta su buen inicio de
campeonato sobre los tres equipos que
cierran la clasificación en estos momentos.
Valladolid, Getafe y Levante han caído en
el Ono-Estadi dando muestras de excesivas
debilidades. Los jugadores rojillos,
encabezados por Arango e Ibagaza, les
sacaron los colores con un fútbol de ataque
de auténtico lujo, que desarbolaron sin
problemas toda la estructura defensiva
rival.
La auténtica realidad del
equipo se verá cuando se enfrente a rivales
de mayor entidad. Frente a conjuntos de
mayor consistencia, el Mallorca deberá
ofrecer su mejor fútbol, con noventa
minutos de buen juego y máxima
concentración para no dar ninguna ventaja a
sus oponentes. De esta forma, se podrá
observar la auténtica valía del conjunto
rojillo, que puede llegar a aspirar a cotas
muy altas en esta Liga, si es capaz de
superar su irregularidad.
Otro tema
importante, es que los jugadores
mallorquinistas moderen sus impulsos para
lograr evitar al máximo las expulsiones.
Para que un equipo funcione, sus jugadores
no pueden ir cargándose de exclusiones
evitables. Hay que saber controlarse y
eludir, siempre que se pueda, quedarse con
un jugador menos, además, de la sanción que
acarrean las tarjetas rojas, y que en el
caso de Pereyra le va a significar estar
dos partidos fuera de la titularidad.
Supongo que en el futuro el argentino
tomará buena nota de su comportamiento.