MARCOS TORÍO
Enviado
especial
FRANCFORT.- No se
hablaba de sexo, pero la importancia del
tamaño también se mide en la política, en
la cultura y en la feria de Fráncfort. Las
puertas de la cita editorial se abrieron
ayer y el paseíllo político se fundió entre
libros y miradas métricas. «Ya has visto
que sois los que más espacio tenéis», se
dirigió el director del Institut Ramon
Llull (IRL), Josep Bargalló, a la
consellera de Cultura del Govern balear.
«Ah, no sé, no me he ido a comparar
todavía», respondió Bárbara Galmés sin
haber comprobado cómo tenían de grande la
cosa de la cultura los compañeros de
Andorra y Perpiñán. A pesar de los
esfuerzos de Bargalló, el presidente del
Institut d'Estudis Baleàrics (IEB),
Sebastià Serra, volvía a barrer para casa
entre risas: «Pero sigue siendo pequeño».
El president Francesc Antich obvió
el tema de los siete metros cuadrados del
expositor balear y llegó con una idea fija
que repitió en la entrada y en el posterior
discurso con las autoridades catalanas.
«Una de las cosas que tenemos claras en
esta legislatura es la vuelta al Institut
Ramon Llull, una institución que ayudamos a
constituir. No debe haber ningún tipo de
problemas». ¿Y el posible solapamiento de
competencias? «Se reorganizarán las
instituciones que trabajen para la cultura
con la voluntad de jugar con todas las
fuerzas y con independencia». La
declaración de intenciones no incluye
plazos ni más datos. Tampoco desde Cataluña
avanzan más sobre el proceso. «Estoy de
acuerdo con todo lo que diga el presidente
Antich», se limitó a declarar Bargalló, que
se ha reunido con los grupos parlamentarios
del Pacte para lograr el
reingreso.
Antich y Galmés llegaron a
la feria y se dirigieron al expositor del
IEB. En el recorrido se encontraron con la
comitiva catalana encabezada por el
presidente de la Generalitat, José
Montilla, y secundada por el vicepresidente
Josep Lluís Carod Rovira; el presidente del
Parlament catalán, Ernest Benach, y el
propio Bargalló. Hubo saludos, cordialidad
y los catalanes devolvieron la visita en el
expositor de las Islas, donde Antich dejaba
caer una crítica implícita a la anterior
gestión del IEB: «Agradezco el trabajo de
última hora que se ha hecho para que
tengamos una buena presencia».
Ya en
el atril de los discursos, Carod Rovira
mostró exultante la primera edición de
Tirant Lo Blanc en japonés como
ejemplo de la «apertura al mundo» de la
cultura catalana. «Sólo a los que violenta
la singularidad y que nos expresemos cómo
somos les interesa alimentar polémicas
falsas. Esto es la historia de un éxito»,
zanjó con vehemencia antes de pasar el
turno final a Antich.
El president
habló de los vínculos que unen a Mallorca
con el país anfitrión, aunque sin referirse
a la isla como «geriátrico turístico
alemán», algo reservado a Quim Monzó en el
discurso inaugural. «Es una forma de dar a
conocer nuestra cultura en un país con el
que tenemos mucha relación, más allá de
nuestra oferta turística».
Las
«medidas paliativas» que prometía Sebastià
Serra para compensar la falta de espacio
pasan por la reubicación de participantes
isleños en los expositores del Gremio de
Editores Catalanes, al que pertenecen
Documenta, Hiperbòlic, Francesc Moll y
Documenta. En la zona del IEB, las
publicaciones irán alternándose para
mostrar el mayor número de obra posible.
Ayer era el día de las ediciones
institucionales y las
traducciones.
Serra negó haber tenido
ninguna demanda de participación de
escritores baleares que publican en
castellano, a diferencia de la polémica
surgida en Cataluña en torno a la ausencia
de figuras en Fráncfort como Juan Marsé o
Carlos Ruiz Zafón. «Si alguno hubiera
querido acudir, lo habríamos analizado,
pero el castellano tiene más canales
promocionales y, en ese sentido, es la
producción en catalán la que necesita más
apoyo en el mercado», explicó el presidente
del IEB.
Mientras tanto, los editores
baleares establecieron en la jornada de
ayer los primeros contactos con empresas
extranjeras. Se habían levantado con el
recuerdo de Umberto Eco, al que se
encontraron en una cena donde se hablaría
de literatura y de tamaños.