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  Jueves, 11 de octubre de 2007 Actualizado a las 01:03
 

FERIA DEL LIBRO DE FRÁNCFORT /
Antich reafirma en Fráncfort su intención de que Baleares vuelva al Institut Ramon Llull

El president afirma: «Es una de las cosas claras que tenemos en esta legislatura» / Josep Bargalló se ha reunido con todos los socios del Pacte para consensuar el regreso a la institución cultural


MARCOS TORÍO

Enviado especial

FRANCFORT.- No se hablaba de sexo, pero la importancia del tamaño también se mide en la política, en la cultura y en la feria de Fráncfort. Las puertas de la cita editorial se abrieron ayer y el paseíllo político se fundió entre libros y miradas métricas. «Ya has visto que sois los que más espacio tenéis», se dirigió el director del Institut Ramon Llull (IRL), Josep Bargalló, a la consellera de Cultura del Govern balear. «Ah, no sé, no me he ido a comparar todavía», respondió Bárbara Galmés sin haber comprobado cómo tenían de grande la cosa de la cultura los compañeros de Andorra y Perpiñán. A pesar de los esfuerzos de Bargalló, el presidente del Institut d'Estudis Baleàrics (IEB), Sebastià Serra, volvía a barrer para casa entre risas: «Pero sigue siendo pequeño».

El president Francesc Antich obvió el tema de los siete metros cuadrados del expositor balear y llegó con una idea fija que repitió en la entrada y en el posterior discurso con las autoridades catalanas. «Una de las cosas que tenemos claras en esta legislatura es la vuelta al Institut Ramon Llull, una institución que ayudamos a constituir. No debe haber ningún tipo de problemas». ¿Y el posible solapamiento de competencias? «Se reorganizarán las instituciones que trabajen para la cultura con la voluntad de jugar con todas las fuerzas y con independencia». La declaración de intenciones no incluye plazos ni más datos. Tampoco desde Cataluña avanzan más sobre el proceso. «Estoy de acuerdo con todo lo que diga el presidente Antich», se limitó a declarar Bargalló, que se ha reunido con los grupos parlamentarios del Pacte para lograr el reingreso.

Antich y Galmés llegaron a la feria y se dirigieron al expositor del IEB. En el recorrido se encontraron con la comitiva catalana encabezada por el presidente de la Generalitat, José Montilla, y secundada por el vicepresidente Josep Lluís Carod Rovira; el presidente del Parlament catalán, Ernest Benach, y el propio Bargalló. Hubo saludos, cordialidad y los catalanes devolvieron la visita en el expositor de las Islas, donde Antich dejaba caer una crítica implícita a la anterior gestión del IEB: «Agradezco el trabajo de última hora que se ha hecho para que tengamos una buena presencia».

Ya en el atril de los discursos, Carod Rovira mostró exultante la primera edición de Tirant Lo Blanc en japonés como ejemplo de la «apertura al mundo» de la cultura catalana. «Sólo a los que violenta la singularidad y que nos expresemos cómo somos les interesa alimentar polémicas falsas. Esto es la historia de un éxito», zanjó con vehemencia antes de pasar el turno final a Antich.

El president habló de los vínculos que unen a Mallorca con el país anfitrión, aunque sin referirse a la isla como «geriátrico turístico alemán», algo reservado a Quim Monzó en el discurso inaugural. «Es una forma de dar a conocer nuestra cultura en un país con el que tenemos mucha relación, más allá de nuestra oferta turística».

Las «medidas paliativas» que prometía Sebastià Serra para compensar la falta de espacio pasan por la reubicación de participantes isleños en los expositores del Gremio de Editores Catalanes, al que pertenecen Documenta, Hiperbòlic, Francesc Moll y Documenta. En la zona del IEB, las publicaciones irán alternándose para mostrar el mayor número de obra posible. Ayer era el día de las ediciones institucionales y las traducciones.

Serra negó haber tenido ninguna demanda de participación de escritores baleares que publican en castellano, a diferencia de la polémica surgida en Cataluña en torno a la ausencia de figuras en Fráncfort como Juan Marsé o Carlos Ruiz Zafón. «Si alguno hubiera querido acudir, lo habríamos analizado, pero el castellano tiene más canales promocionales y, en ese sentido, es la producción en catalán la que necesita más apoyo en el mercado», explicó el presidente del IEB.

Mientras tanto, los editores baleares establecieron en la jornada de ayer los primeros contactos con empresas extranjeras. Se habían levantado con el recuerdo de Umberto Eco, al que se encontraron en una cena donde se hablaría de literatura y de tamaños.

 
   
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