ENRIQUE FUERIS
PALMA.- 58.000
litros de insecticida arrojados desde el
aire sobre más de 16.000 hectáreas de
terreno forestal. El objetivo de tamaña
acometida es un parásito que rara vez acaba
con la vida de los huéspedes vegetales en
los que habita pero que los debilita lo
suficiente como para servirlos en bandeja a
plagas posteriores. Se trata de la
procesionaria del pino, cuya presencia sólo
en Mallorca y Menorca abarca las 85.000
hectáreas.
La fumigación aérea que
comienza mañana pretende ser la puntilla
contra la oruga en la campaña de 2007 y el
preludio del nuevo plan de la conselleria
que dirige Miquel Àngel Grimalt para
controlar y erradicar las plagas de
procesionaria en los bosques baleares. Esta
campaña dará inicio en 2008 y se prevé que
se prolongue hasta 2011.
El
insecticida microbiológico que se utilizará
se conoce por el nombre de Bacillus
thuringiensis y la Conselleria ha
informado de que se trata de un producto
que tiene «la categoría mínima de afección
a los seres humanos» y que es compatible
con las abejas y prácticamente inocuo para
la fauna terrestre. La superficie sobre la
que se repartirá, 16.466 hectáreas (a unos
3,5 litros por hectárea), es totalmente
forestal.
Zona
forestal
A este respecto, la
Conselleria señaló que las fumigaciones no
se van a realizar en terrenos urbanos o
urbanizaciones, ya que éstos son de
competencia municipal y Medio Ambiente «no
puede responsabilizarse de las situaciones
en zonas donde no puede actuar».
El
insecticida se arrojará sobre las zonas que
sufren una afección intermedia de las
plagas, ya que su acción no resulta tan
efectiva en superficies en las que el grado
de afección es máximo o
mínimo.
Respecto a la distribución
del producto se destinarán 27.000 litros en
7.608 Ha. de Mallorca, 10.000 en 2.857 Ha.
de Menorca y 21.000 en 6.000 Ha. de
Eivissa. En Mallorca se utilizará el
producto sobrante (370 litros) para
tratamiento terrestre.
Esta actuación
culminará un plan que arrancó con
iniciativas que ya se pusieron en marcha el
pasado mes de julio, como la colocación de
20.000 trampas de feromonas. Unas trampas
que también han sido colocadas por primera
vez en la isla de Formentera, donde a raíz
de ello se ha confirmado la existencia de
este parásito que habría llegado a la menor
de la menor de las Pitiüses volando y
atraída por la luz de sus
faros.
A través de una
inspección del estado de los pinares y del
estudio de un mapa de afectación -una labor
desempeñada por el servicio de sanidad
forestal del Govern y cuyos resultados se
obtienen a finales de septiembre- se ha
redactado el plan de actuación para este
año. De cara al futuro, Medio Ambiente
estudia una campaña mucho más ambiciosa que
contemplará una variedad mayor de
actuaciones y una diversificación de las
respuestas contra las plagas de
procesionaria.
El objetivo es
extender la lucha contra el parásito más
allá del periodo anual, según informó el
director general de Biodiversidad Miquel
Ferrà, quien junto con el jefe de Servicio
de Sanidad Forestal dio a conocer el futuro
lanzamiento de un proyecto que todavía se
halla en periodo de gestación.
Entre
las actuaciones que contemplaría el nuevo
plan podría incluirse la colocación de un
mayor número de trampas de feromonas o la
introducción de animales depredadores de la
oruga.