PALMA.-El president Francesc Antich hizo
ayer un balance «positivo» de sus cien días
de Gobierno en los que «no se ha perdido ni
un minuto de trabajo», aunque señaló que
además de empezar a trabajar en proyectos
propios ha tenido que «aclarar, poner orden
y solucionar» las distintas situaciones que
se derivan de la herencia que ha dejado el
Ejecutivo anterior.
Tras visitar el
Estadio Palma Arena, Antich recalcó que
esta instalación deportiva acarrea
«dificultades importantes» en cuanto a la
«herencia presupuestaria» (ver página 61) y
resaltó que durante estos cien días también
ha tenido tiempo para negociar en Madrid la
firma de los convenios de carreteras entre
el Ejecutivo central y los Consells
Insulares, mientras que, por otro lado,
recordó que se ha aprobado la financiación
estatal en Baleares para los próximos siete
años.
Asimismo, Antich recordó que
se aprovechó la primera reunión de la
Conferencia de Presidentes con los Consells
Insulares para hablar de la transferencia
de competencias y la financiación de las
instituciones insulares y abordar temas
importantes «como la vivienda, el
despliegue de la Ley de Autonomía Personal
o el Plan de Escuelas».
«En
definitiva, unas cuestiones que van en la
dirección de aplicar el Pacto de Gobierno
firmado entre las diferentes fuerzas
políticas», remarcó.
Por su parte, el
portavoz del UM en el Parlament, Bartomeu
Vicens, afirmó hoy que los primeros cien
días del Govern dirigido por Francesc
Antich han sido «moderadamente
satisfactorios» ya que, dijo, se han dado
respuesta a varias cuestiones importantes,
como crisis medioambientales por el
hundimiento de un barco en Ibiza y el
cierre de la polémica sobre el hospital de
Son Espases.