ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
principal objetivo de la presidenta del
Parlament ha pasado durante los últimos
años por torcer a su favor la línea
editorial del único medio de comunicación
de Baleares que cuenta su corrupción. Hasta
el punto de llegar a promover una moción
mordaza contra EL MUNDO/El Día de
Baleares en el Consell de Mallorca que ha
presidido durante más de una década;
retirar por completo la publicidad
institucional que le corresponde por ley a
este diario; o intentar clausurar la
instalación en la que se imprime a diario.
He aquí los motivos que han llevado a
atentar desde su cargo público contra la
libertad de expresión.
La grava.
Munar ha intentado acabar con informaciones
como la que revelaba que una empresa que
comparte con su marido, Bamusa, transporta
la grava con la que se asfaltan las
carreteras de Mallorca. Las que ella misma
ha venido adjudicando durante más de una
década desde la presidencia del Consell de
Mallorca.
Son Massot. Munar
recalificó en su Plan Territorial la finca
protegida de Son Massot para que se lucrara
la familia Serra con la construcción en
ella de 520 viviendas. Acordó la operación
en una comida a la que asistió el ex
president Jaume Matas y sólo la oposición
del alcalde de Calvià abortó el
multimillonario negocio.
El carbón.
Al frente del Consell la también presidenta
de Unió Mallorquina (UM) ha concentrado en
su persona todas las competencias
urbanísticas de la Isla pero también las
medioambientales. Mientras inspeccionaba
las emisiones de la central términa de Es
Murterar en Alcúdia sus camiones
transportaban el carbón que la abastece
mediante un contrato entre Gesa y otra de
sus empresas.
La Piñata. Munar ha
repartido a dedo millones de euros
públicos en subvenciones a
pseudoasociaciones integradas por miembros
de UM. Tal y como ha certificado la
Sindicatura de Cuentas, éstas no han
cumplido con el objeto por el que fueron
concedidas; se emplearon en viajes de
placer de vips de su partido; y
faltan miles de euros sin justificar que
deben ser reintegrados a las arcas
públicas. La actual presidenta del
Parlament ha sido la máxima responsable del
entramado que ha servido para alimentar
generosamente con fondos públicos a sus
militantes.
Can Domenge. Junto a
La Piñata, que está siendo
investigada por el Juzgado de Instrucción
número uno de Palma, el otro gran proceso
judicial en el que está inmerso Munar
gravita sobre la venta de la finca de Can
Domenge. El juez Álvaro Latorre, estudia en
estos momentos si la jefa del Parlament
incurrió en malversación de fondos públicos
al vender por 30 millones de euros un solar
de 52.000 metros cuadrados que el perito
judicial ha concluido que no debió cambiar
de manos por menos de 59.
Su
patrimonio oficial. Con un sueldo de 3.000
euros mensuales Munar ha logrado amasar un
patrimonio oficial de 13 millones de euros
en el que aparecen naves industriales,
pisos y coches de lujo y una caja fuerte de
banco.