| |
|
ELMUNDO OPINA
Manotazos de ahogado
Lo había intentado todo para acallar a
un periódico que ha dinamitado el pacto de
omertà que se había fraguado desde
hace años en torno a la intocable figura de
Munar. Una omertá que se resquebrajó
con el escándalo de Son Massot. Desde
entonces Munar nos ha estado negando la
publicidad institucional que nos
corresponde por ley castigándonos por
nuestra indocilidad; ha amenazado a
periodistas por invitar al que fuera
director de este diario, Eduardo Inda; ha
aprobado mociones mordaza contra nuestro
diario; ha confesado que la nueva UM3
pública de Martorell serviría para
neutralizar nuestras informaciones; ha
intentado cerrar nuestra rotativa. Lo
dicho: pensábamos que lo había intentado
todo, pero no. La agresión del pasado
domingo del marido de Munar a Jordi Avellà,
sin que la presidenta del Parlament moviera
un dedo -a mayor abundamiento-, constituye
un salto cualitativo intolerable e inaudito
en estas tierras que refleja que detrás del
aparentemente impasible rictus de Munar la
procesión va por dentro a la vista de los
informes periciales de La Piñata y de Can
Domenge que certifican la veracidad de
nuestras informaciones. Estos hechos
gravísimos e injustificables denotan el
nerviosismo de una Munar acorralada por la
Justicia. Mala embajadora de Mallorca
tenemos en aquella que gusta de recordar
que es la segunda autoridad protocolaria de
la Isla mientras su marido practica el
pugilismo aeroportuario.
|
|
|
| |
 |
|
|
|