NÙRIA CUADRADO
Enviada
especial
FRÁNCFORT.- «Con
soldaditos como éstos, jugaba de pequeño».
Los soldados, un verdadero ejército de
plástico en formación, se apelotonan en una
de las esculturas de Miralda que el Macba
muestra desde ayer en Fráncfort. Y quien
desvelaba su infancia belicista era el
presidente del Parlament, Ernest Benach,
uno de los muchos gobernantes catalanes
llegados a Alemania para arropar el
desembarco de la cultura catalana en la
mastodóntica feria editorial, que abre hoy
sus puertas. Con Benach, dos consellers
del Govern: el de Relaciones
Institucionales, Joan Saura (ICV), y el de
Cultura, Joan Manuel Tresserras (ERC).
Muchos políticos para una exposición que
presenta los fondos del Macba en el
Frankfurter Kunstverein, lo más opuesto que
se haya visto al museo de Richard Meier en
el Raval barcelonés.
El republicano
Benach llegó con ganas de reivindicar. Para
empezar, volvió a pedir que el catalán sea
reconocido como lengua oficial de la Unión
Europea. Destacó que Cataluña es «punta de
lanza del desarrollo del Estado español y
uno de los motores de la nueva Europa», y
recordó que la cultura catalana «ha sido
perseguida reiteradamente y reprimida
durante los últimos tres siglos», para
concluir que «la cultura es terreno de
libertad y Cataluña no renuncia».
No
obstante, la presencia de la escuadra
catalana ya era evidente ayer tanto en las
calles de la ciudad alemana como, sobre
todo, en la Terminal B del aeropuerto del
Prat, donde operan algunas de las compañías
con destino a Alemania.