E. F.
SANT JOAN.-Los moteros
volvieron a hacer suya la tradicional Festa
del Botifarró de Sant Joan. Creada en 1966
por la Penya Motorista de Sant Joan, la
fiesta ha ido ganando adeptos y solera con
el paso del tiempo, pero siguen siendo los
motores de las motocicletas los que más se
hacen oír en la plaza Constitución cada año
para reivindicar la autoría de la
celebración.
La concentración de
motoristas estaba prevista para las 13.00
horas en la plaza del pueblo, pero ya desde
primeras horas de la mañana múltiples
curiosos, gran parte de ellos turistas,
revoloteaban expectantes por los
alrededores. De hecho, la alcaldesa Maria
Teresa Munar, afirmaba que un gran número
de guiris despistados se acercaron a
la plaza el pasado sábado creyendo que la
celebración tendría lugar ese mismo
día.
Ni una de las mesas de la plaza
Constitució quedó libre. Una docena de
asadores aguardaban desde hacía horas la
llegada de los comensales. Los moteros
recibieron sus raciones de
botifarrons, longaniza y vino
totalmente gratis mientras que el resto de
asistentes a la torrada, aquellos
que no traían la carne de sus casas,
pudieron adquirir las piezas a precios muy
populares.
La gente se agolpaba
alrededor de las parrillas para asar la
carne mientras descansaban los regueros de
motos que atestaban las calles
colindantes.
La fiesta experimentó un
lógico bajón después de la comida pero tras
dos horas de tregua la plaza se volvió a
llenar para exprimir la torrada todo
lo posible durante la tarde-noche. Los
xeremiers amenizaron la jornada
desde el mediodía. La gente también pudo
disfrutar de baile folclórico y baile de
salón, además de animaciones pensadas para
los más pequeños.
Las melódicas
líneas de las orquestas dejaron paso a
aullidos más rockeros con la caída del sol.
Mientras, el caliu seguía haciendo
las delicias de los allí presentes,
difícilmente distinguible alguno sin sus
porciones en la mano. La jarana se alargó
hasta la medianoche.
Como es
habitual, la fiesta contó con el patrocinio
del Govern y con la colaboración del
Ayuntamiento y la asociación local de
comerciantes y empresarios
Pimem.
Cata de vinos
Por
otra parte, el Casal Pere Capellà de
Algaida registró un lleno absoluto en la
cata de vinos celebrada el pasado sábado.
Las bodegas Amengual, Binicomprat y Can
Majoral regaron los paladares de los
múltiples asistentes con varias muestras de
sus mejores caldos.
El alcalde
algaidí, Francesc Miralles, fue uno
de los asistentes a una cata que se enmarca
en el programa de Sa Fira d'Algaida 2007,
que este año se centrará en promocionar los
productos y locales del municipio mediante
su Mostra Gastronómica de Temporada, cuyos
principales actos tendrán lugar el próximo
fin de semana.