La decisión del Pacte de Progrés de no
cumplir la promesa electoral para impedir
la construcción del hospital de Son Dureta
en la finca de Son Espases ha provocado un
notable desencanto en la plataforma
Salvem La Real con la clase política
de la izquierda nacionalista. Los
antihospital, que no se sabe si
volverán a movilizarse contra esta
infraestructura, han calificado en su
página web al president del Govern,
el socialista, Francesc Antich, de «traidor
y mentiroso». A todos los políticos del
Bloc, desde el teniente de alcalde del
Ayuntamiento de Palma, Eberhard Grosske al
conseller de Esquerra Republicana, Joan
Lladó, pasando por la cúpula del PSM, los
tildan de «cobardes y aprovechados».
La plataforma ciudadana divide a la
clase política en tres grupos a los que
prometen no olvidar nunca y a los que
tacharán con una cruz a medida que la
construcción del hospital les pase factura
en las urnas y se retiren la vida política.
Ya le han hecho la cruz a Matas. Para ellos
en primer lugar están los «autores
corruptos», máximos culpables de la
construcción del hospital donde están los
principales líderes del PP. En un segundo y
tercer escalón los consellers del Govern
(«traidores y mentirosos») y Bloc
(«aprovechados»).