I. RIBELLES
PALMA.- No contento
con retractarse de su promesa electoral de
abortar el Hospital de Son Dureta en la
finca de Son Espases, el conseller de
Salud, Vicenç Thomàs, redondeó una semana
para enmarcar el pasado sábado
prometiendo hacer algo, que otros, ya
dejaron hecho. El polémico político
socialista anunció que tomaría medidas
contra la especulación urbanística en los
terrenos adyacentes a la parcela que
albergará el hospital. En este caso Vicenç
no fallará a su electorado. La medida ya
fue adoptada la legislatura pasada,
precisamente por el PP. Thomàs no podrá por
ello adjudicársela.
Actualmente no
hay ningún espacio urbanizable en los
terrenos que circundan a la finca que
albergará el próximo hospital de referencia
de Baleares. Sólo Can Coll y Son Serra
Parera son espacios habilitados por el
planeamiento para edificar viviendas aunque
se trata de urbanizaciones ya en marcha. El
resto es suelo rústico y el PP durante la
pasada legislatura impidió su urbanización.
Este es el caso del solar de Son
Cabrer donde el empresario de ocio Bartomeu
Cursach tenía previsto ubicar un geriátrico
que fue informado de forma desfavorable por
el Ayuntamiento de Palma. Cort no dio su
apoyo al Consell de Mallorca para construir
esta infraestructura en una finca de más de
17 Ha. próxima a la de Son Espases Vell.
Además el Consistorio tampoco permitió la
edificación de una urbanización de 30
hectáreas y 90.000 metros cuadrados
construidos, tal y como contemplaba el Plan
Territorial de Mallorca (PTM) en la zona
próxima al Son Dureta II. El objetivo de
Cort con esta medida no era sólo el de
impedir que no se ejecute la urbanización
prevista en el actual Plan Territorial -con
una vigencia de diez años- sino que se
protegiera de forma definitiva para evitar
intereses especuladores en un futuro.
Rodrigo lo protegió
todo
El día 30 de abril del 2003
Cursach solicitó una declaración de interés
general para que 33.000 metros cuadrados de
la finca de Son Cabrer pudiesen albergar un
geriátrico, algo que fue informado de forma
favorable el 16 de julio y tramitado al
Consell de Mallorca, institución de la que
dependía la ejecución de este proyecto.
Fue el ex teniente de alcalde de
Urbanismo, Rodrigo de Santos, el que abortó
estos proyectos de urbanización en los
terrenos circundantes al futuro recinto
hospitalario consiguiendo dos cosas. En
primer lugar situar la transparencia como
la única herramienta válida en gestión
urbanística y desarticular a una oposición
municipal, encabezada entonces por el
rojiverde Eberhard Grosske, ahora
teniente de alcalde de Cort, que daba por
hecho que en este caso había existido
pelotazo. Lo que no logró fue frenar la
protesta de los antihospital que
siguieron oponiéndose pese a todo a la
construcción del hospital en la finca de La
Real.