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EL MUNDO OPINA
Pisoteando derechos adquiridos
Como si fuera una premonición de lo que
vendría después, la primera Junta de
Gobierno del nuevo ejecutivo de Aina Calvo
ratificó en julio la fechoría de Munar
-respaldada por toda la izquierda- de
proteger el edificio de Gesa cuyo solar
había comprado la inmobiliaria Núñez y
Navarro a cambio de derribar el mamotreto
-tal como exigía el Plan General- y poder
construir pisos de lujo. Días después Calvo
suspendía cautelarmente las licencias en
los terrenos colindantes de Gesa en la
primera línea de la Fachada Marítima,
afectando principalmente a Núñez y Navarro
y Mapfre. La inmobiliaria del ex presidente
azulgrana impugnó ante el juez el acuerdo
del Consell de proteger Gesa y ahora, ante
el silencio administrativo de Cort, llevará
ante el juez la suspensión cautelar de
licencias de la Fachada Marítima. Por si
fuera poco las obras del Palacio de
Congresos se habrán retrasado medio año
como mínimo. Nuestra izquierda sigue siendo
sinónimo de inseguridad jurídica, de
pisotear derechos legítimamente adquiridos,
de retrasar proyectos que los sectores más
dinámicos de nuestra sociedad demandan, de
envolver las venganzas munarinas en
una retórica vacua en nombre de no se sabe
qué interés general, de propiciar con su
insolvencia e improvisación cuantiosas
pérdidas al tejido empresarial por las
expectativas que se han creado por unos
proyectos que no se ejecutan o se posponen
sine die y de despilfarrar dineros
públicos en indemnizaciones.
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