El informe de los epidemiólogos de
Baleares también estudia los factores de
riesgo aparejados a los casos registrados:
los que se asocian con mayor frecuencia a
la enfermedad tuberculosa son el contacto
con otros enfermos (23,5%), es decir, el
contagio, y el enolismo (consumo de
alcohol), con un 14,9%.
Un dato
especialmente significativo es que la
prevalencia de VIH entre los enfermos de
tuberculosis registrados es de un 9,4%, la
más baja desde 1999 (primer año en que se
recogieron estas variables). También ha
bajado la presencia del factor de
antecedentes de drogadicción por vía
parenteral (es decir, mediante
jeringuilla), menos del 2%.
Estos dos
últimos datos son especialmente
significativos, ya que hasta hace poco se
creía que el renacimiento de la
tuberculosis -históricamente asociada a
unas condiciones de pobreza e insalubridad
que ya no son tan frecuentes como hace 200
años- vendría de la mano de la
drogadicción.
Sin embargo, aún en el
submundo de las drogas, parace que los
toxicómanos están reduciendo sus niveles de
riesgo, dado que el VIH y la propia
tuberculosis (incidencias que además se
relacionaban entre sí) están reduciendo su
incidencia entre estas personas de salud
maltratada y entre las cuales el riesgo de
enfermar es mucho mayor.