JUAN RIERA ROCA
PALMA.-De los 125
casos de tuberculosis detectados el pasado
año (últimos datos disponibles) un total de
37, un 29,6%, son inmigrantes. El
porcentaje de enfermos de tuberculosis de
origen extranjero ha aumentado casi cada
año desde que en 1999 se comenzara a
cuantificar esta peculiaridad.
Según
uno de los informes de los servicios
epidemiológicos de la Conselleria de Salud
y Consumo, en 1999 el porcentaje de
tuberculosos registrados en Baleares que
eran de origen extranjero no alcanzaba el
10% (9,8%), de modo que en siete años la
proporción prácticamente se ha
triplicado.
También ha aumentado la
población global de Baleares, en un 30%
desde el siglo pasado hasta nuestros días,
en la mayor parte de casos gracias a la
inmigración. Sin embargo, el tercio más de
población que tiene hoy Baleares no igual
el triple de enfermos de esta patología en
el mismo periodo.
Según el informe de
los expertos en epidemiología de la
Conselleria de Salud, destacan, a parte de
los cinco casos procedentes de otras
comunidades autónomas, los enfermos de
tuberculosis con origen en países como
Senegal o Ecuador, que aportan 4 casos cada
uno, 3 de Bolivia y 3 de
Rumania.
También se han registrado
enfermos de otros orígenes, como es el caso
de Colombia, Nigeria, Perú, Uruguay y
Venezuela, que han aportado dos enfermos
cada uno. Argelia, Costa Rica, Francia,
Israel, Mali, Marruecos y la República
Dominicana fueron origen de otros tantos
casos.
Hace ya un año los expertos
sanitarios avisaron que la tuberculosis era
el primer riesgo sanitario derivado del
alud de inmigrantes. Los recién llegados
viven en casas con exceso de inquilinos, lo
que facilita el contagio. El éxito de los
tratamientos depende de su largo y por ello
difícil cumplimiento
Tres son los
factores de preocupación en torno a esta
enfermedad y su impacto en la sociedad
balear. El primero, que muchos inmigrantes
proceden de países en los que la incidencia
de la tuberculosis es más elevada que en
España en general y que en las Islas
Baleares en particular.
El segundo
factor de riesgo es la problemática
derivada de la complejidad del tratamiento.
La tuberculosis puede curarse pero siempre
que se siga un tratamiento antibiótico muy
largo, y que no debe interrumpirse pese a
que el paciente note una mejoría sustancial
de sus síntomas.
Condiciones de la
vivienda
El tercer factor de
preocupación en torno al aumento de la
incidencia de la tuberculosis en Baleares,
deriva de las condiciones de residencia que
arrostran muchos de esos inmigrantes al
poco de su llegada, es decir, cuando menos
dinero tienen y deben hacinarse en
viviendas sobreocupadas de
inquilinos.
El informe de los
servicios epidemiológicos correspondiente a
2006, recientemente emitido desde la
Conselleria de Salud, refiere que el número
de casos de tuberculosis respiratoria
durante el año pasado fueron 125, con una
tasa de 12,5 por millón de habitantes, dos
puntos menos que el año 2005.
Según
los epidemiólogos, el pasado año fue el
segundo consecutivo en el que disminuyó la
tasa de tuberculosis respiratoria,
confirmando una tendencia moderadamente
descendente desde 1997, año en el que esa
incidencia fue de 22,4 casos por millón de
habitantes.
Otros estudios encuadran
a Baleares en el panorama nacional en lo
que a la incidencia se refiere. Según en
informe de Enfermedades de Declaración
Obligatoria que realiza anualmente el
Instituto de Salud Carlos III, Baleares
registró 16,38 casos por 100.000 habitantes
en 2006.
Este 16,38 por millón
contrasta con el 14,74 por millón de la
media estatal, a la que supera en algo
menos de dos puntos. 13 regiones de España
presentan incidencias más bajas que la
registrada en Baleares, solo superada por
Cataluña (18,54), Valencia (16,66), País
Vasco (18,12) o Ceuta y Melilla, que
siempre presentan tasas muy altas de
incidencia de infecciones.