PALMA.- La Unidad de Trastornos
Alimentarios de Son Dureta detecta cada año
una media de más de 160 nuevos casos de
enfermedades mentales y alteraciones en la
conducta relacionadas con los hábitos de
alimentación en Baleares, que en su mayoría
resultan diagnosticados como anorexia y
bulimia nerviosa, según informó a Europa
Press la coordinadora de esta unidad,
María Carrera.
La mayoría de estos
nuevos pacientes, explicó Carrera, son
mujeres (más del 90%) y, aunque se trata de
casos de nuevo diagnóstico, ello no
significa que la enfermedad sea reciente
(debutantes), ya que en muchas ocasiones
son personas que han logrado ocultar su
trastorno durante varios años.
La
prevalencia actual de la anorexia en
mujeres de entre 12 y 24 años es de entre
el 0,5% y el 1%, mientras que en el caso de
la bulimia el porcentaje se sitúa entre el
1 y el 1,5%. Con respecto a otros
trastornos de la alimentación no
especificados, la prevalencia en este grupo
de edad es incluso del 2%.
Por otra
parte, Carrera hizo hincapié en la
creciente «epidemia de obesidad» que afecta
a las sociedades desarrolladas, también a
la española, ya que es un factor de
preocupación que puede desembocar en un
importante incremento de los trastornos
alimentarios. «Mucha gente ya está cogiendo
la costumbre de hacer dietas a lo loco y
esto conlleva riesgos para la salud»,
indicó.
La coordinadora de la unidad
especializada en trastornos alimentarios
advirtió, además, de los peligros que
entrañan para muchas personas los
tratamientos nutricionales dirigidos desde
determinadas cadenas de empresas
dietéticas. «En teoría no pueden prescribir
derivados de anfetamina, pero no sabemos lo
que se está haciendo en la práctica»,
dijo.
Asimismo, la Unidad de
Trastornos Alimentarios (UTA) de Son Dureta
realiza alrededor de 3.500 consultas o
tratamientos anuales (2.500 de psiquiatría
y psicología y 1.000 de enfermería), que se
llevan a cabo desde diferentes vertientes:
hospitalización, hospital de día y
consultas externas.