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  Lunes, 8 de octubre de 2007 Actualizado a las 00:57
 

VIOLENCIA DOMÉSTICA / Las políticas
El Pacte desmonta la fundación que creó el Govern del Partido Popular para acabar con los malos tratos

La Conselleria de Bienestar Social considera que el Institut Balear de la Dona es quien debe desempeñar todas las competencias en la lucha contra las agresiones a mujeres Santiago: «Buscar donaciones no debe ser nuestro objetivo»

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MARIONA CERDÓ

PALMA.- El Govern ha desmantelado la Fundación contra la Violencia de Género, un organismo que durante la pasada legislatura recaudó al menos 200.000 euros entre diversas empresas privadas de las Islas con el objetivo de financiar campañas en contra de los malos tratos.

A falta de que la disolución de la fundación sea oficial, lo cierto es que las oficinas de este organismo ya se han integrado en las dependencias del Institut Balear de la Dona (IBD). De hecho, la consellera de Bienestar Social, Fina Santiago, ya advirtió en una entrevista publicada en este periódico que su intención era traspasar toda la actividad de la fundación al Institut de la Dona, dirigido por Lila Thomàs.

«Pensamos que la competencia de evitar la violencia doméstica no puede estar en manos de una fundación mixta, debe ser competencia directa la administración a través del Institut de la Dona porque es algo que atenta a la integridad física de las personas», argumentó Santiago en estas páginas.

La consellera considera que un problema tan grave como el de los malos tratos «no puede depender de donaciones voluntarias de empresas y holdings» y que la Administración no debe tener complejos a la hora de endeudarse para dar solución a este fenómeno al igual que lo hace para dar respuesta a otras necesidades básicas de la ciudadanía. «Buscar donaciones no debe ser un objetivo del Govern», asegura.

Un punto de vista muy distinto al que llevó al Ejecutivo de Jaume Matas (PP) a crear la Fundación contra la Violencia Doméstica en 2004. Según el criterio de los populares, se debía aprovechar la voluntad de algunas empresas privadas de invertir en causas sociales, en este caso en la prevención de la violencia doméstica y la ayuda a sus víctimas. Y para hacerlo, la única fórmula posible era precisamente la creación de una fundación en el seno del Govern.

En este sentido, cabe especificar que cada vez más empresas destinan fondos económicos a causas sociales porque de esta manera consiguen rebajas fiscales. De acuerdo con esta tendencia, el anterior Govern consideró oportuno recaudar donaciones de este tipo para luego invertirlas en la prevención de los malos tratos.

Pleno rendimiento

Con este objetivo, la Fundación contra la Violencia de Género vio la luz a finales de 2004 aunque no empezó a funcionar a pleno rendimiento hasta un año después. El fondo económico inicial lo aportaron el Govern, los tres consells insulares y el Ayuntamiento de Palma y ascendió a 240.000 euros.

Las ofertas económicas de empresas privadas no tardaron en aparecer. Primero fueron Sa Nostra y el Grup Fer y meses más tarde también quisieron participar en el proyecto Gesa, Arabella Hoteles, Llabrés Feliu, Sol Meliá y la Banca March.

Las aportaciones fueron de 30.000 euros por empresa -en el caso del Grup Fer ascendieron a 24.000 euros más la financiación de una campaña publicitaria de concienciación en los medios de comunicación- y sumaron en conjunto 204.000 euros. El papel de las empresas privadas era el de socios adheridos, con lo que no participaban en la toma de decisiones.

Por su parte, las instituciones públicas, quienes adquirieron el papel de patrones de la fundación y sí decidían en qué debía gastarse el dinero, siguieron haciendo anualmente aportaciones de 30.000 euros, con lo que la fundación llegó a recaudar en su año y medio de funcionamiento unos 600.000 euros.

 
   
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