Arbitro: Paradas Romero
Tarjetas amarillas: David Navarro,
Fernando Navarro, Basinas, Iván Ramis,
Pallardó, Granero y, por partida doble,
Pereyra, expulsado en el minuto 60.
Tarjetas rojas:
Ninguna.
Goles: 0-1: Sousa
(min. 2); 0-2: Sousa (min. 47); 1-2:
Ibagaza, de penalti (min. 52); 2-2: Arango
(min. 70); 3-2: Arango (min. 78); 4-2: Iván
Ramis (min. 92)
TOMEU
MAURA
PALMA.- El Mallorca se está
aficionando al deporte de caminar sobre el
filo de la navaja. Es una delicia para el
espectáculo y un calvario para el corazón,
pero de momento en el juego de la ruleta
rusa la bala se ha quedado dos veces en el
tambor y del percutor aún no ha salido un
gramo de pólvora. El resultado son dos
remontadas épicas ante el Valladolid y el
Getafe, once goles en Palma en cuatro
partidos y once puntos en la Liga, a tiro
de piedra de posiciones europeas. No se
puede negar que el balance es
positivo.
El Mallorca 2007-08 tiene
un aire muy distinto al de sus
predecesores. Respira frescura y le sobra
eficacia. Es curioso el mundo del fútbol.
Una ecuación de imposible solución. Con
toda la grada preparada para lapidar a
Arango por sus manifestaciones contra la
afición, resulta que el venezolano abandonó
el estadio por la puerta grande, cortó dos
orejas como los mejores toreros y empieza a
recordar al futbolista de hace dos
temporadas. De la mano de los goles de
Arango y de la genialidad de Ibagaza, el
equipo remontó un 0-2 adverso en poco más
de media hora y con un futbolista menos.
Después de lo de ayer en Son Moix nadie
puede negar que este es el deporte de los
imposibles.
El Getafe se queda con la
misma cara de tonto con la que se fue el
Valladolid. Y es paradójico. Tanto unos
como otros llegaron a Son Moix después de
maravillar a todo el país con dos
extraordinarios partidos ante el Real
Madrid, y tuvieron que salir de Palma con
el rabo entre las piernas incapaces de
defender una ventaja que para la mayoría de
equipos resulta definitiva. De todos modos
es de agradecer la filosofía que propone
Laudrup, al que Angel Torres debería dar un
margen de confianza muy amplio. El danés
quiere que el Getafe sea sobre el terreno
de juego lo que él era cuando estaba en
activo. Es cierto que le va a resultar
difícil encontrar a un solo futbolista que
se le parezca, pero este es sin duda el
camino que conduce al éxito. Solo necesita
tiempo y comprensión, ingredientes que por
desgracia escasean en el fútbol.
De
la mano de un Uche magistral, que rompió
por velocidad a la defensa del Mallorca, el
Getafe se adelantó en el marcador a los dos
minutos, en un pase del nigeriano que Sousa
remató a placer en el segundo palo. El gol
dejó k.o. al Mallorca, y durante muchos
minutos el partido fue un monólogo
madrileño, porque Ibagaza no entraba en
juego, Víctor y Arango estaban
desaparecidos y solo Tuni parecía aportar
algo de interés. Precisamente de las botas
del solleric surgió la primrea llegada
indígena, en un centro desde la izquierda
que Arango cabeceó al travesaño. Fue en
realidad la única llegada con peligro del
Mallorca en la primera parte, un periodo en
el que el Getafe no cesó de atacar, pero en
el que le faltó, como le viene faltando
durante toda la Liga, el acierto necesario
para matar el partido.
Acierto que sí
tuvo nada más arrancar el segundo tiempo,
cuando de nuevo Sousa se encontró con un
balón dejado por Uche y soltó un derechazo
que después de tropezar en la puntera de
Pereyra se fue a la escuadra contraria a la
que estaba Moyà. Un 0-2 inapelable recibido
con absoluto silencio por una grada que a
esas alturas empezaba a asumir la
inminencia de la derrota.
Sin
embargo, este Getafe es un equipo lleno de
futuro pero falto de presente. Sobre todo
de experiencia. Cinco minutos más tarde, De
la Red agarró a Víctor en el área, en una
jugada absurda, y el penalti transformado
por Ibagaza fue el inicio de una nueva
remontada.
Aunque en esta ocasión, y
para rizar el rizo del más difícil todavía,
con un futbolista menos. Porque Pereyra se
autoexpulsó a los 60 minutos y el equipo
tuvo que tirar de épica para marcar tres
goles en media hora, dos de Arango y el
último de Iván Ramis ante la explosión
general de todo el estadio. A los que les
guste el fútbol espectáculo no deberían
perder la ocasión de pasarse cada dos
semanas por el ONO Estadi. Eso sí, si son
del Mallorca, bien provistos de
tranquilizantes. A este paso los van a
necesitar.