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  Lunes, 1 de octubre de 2007 Actualizado a las 00:52
 

A CAPÓN
Reblandécete

ROMÁN PIÑA VALLS


Reblandécete «como mi madre cuando ve a George Clooney», dice la canción del anuncio de la galleta Quely, esa irresistible galleta mallorquina. El autor de la canción merece un premio de publicidad y también de literatura. Sin bromas. Durante el breve tiempo de emisión radiofónica de la canción de Quely, un coro nos ofrece al menos cuatro comparaciones felices de reblandecimientos indiscutibles como el de «mi madre cuando ve a George Clooney» que ahora no soy capaz de recordar. Y lo más penoso es que tampoco soy capaz de emular.

A ver, dígame usted algo que se reblandezca y sin caer en guarrerías.

No vale el cerebro de Mabel Cabrer cuando llueve. La publicidad de Quely quiere demostrar que las galletas de Inca siempre son duras, y nos engaña con la presunta existencia de un consumidor caprichoso que las quiere blandas. ¿Pero para qué quiere alguien una galleta Quely blanda?

Es más fácil ablandar un entrecot de buey que una Quely. Es más fácil ablandar a un juez de prisiones que a una Quely. Sin embargo, hay trucos. Lo primero que hace un inmigrante llegado a Mallorca es aprenderlos. Sin ir más lejos hace ocho días un sudamericano me invitó a una ración de Quelys con sobrasada. Allí estaban sobre la mesa, en el aperitivo, muertas de risa. Nadie las tocaba, hasta que observé: «se van a poner blandas». Aunque una Quely blanda siempre está mejor que una tostada de supermercado blanda. Puag.

Hay gente tan dura como una Quely. Tras esa sonrisa de hermanita de la caridad de Dolça Mulet, se esconde una dama de hierro o mejor dicho una dama de harina horneada. Ha sido una de las guardianas pretorianas de Barbie en el Consell de Mallorca, donde desde hace lustros ha señalado a diestro y siniestro cuál es el decálogo del buen contratado:

1. Hacerle la pelota.

2. Afiliarse a UM. Etcétera.

Lo contaba ayer en este periódico (con un par de quelys, que son más duras que unos testículos) Xim Oliver, uno de los 50 monitores del CIM represaliados por UM. No es que estos monitores no hagan falta ya, es que van a ser sustituidos por gente que ha demostrado su adhesión al régimen.

Los políticos de UM son muy duros. Son como Quelys. Hay que ablandarlos. Una galleta se ablanda con un poco de sobrasada o paté. A un político, y más si es de UM, se le ablanda también untándolo. Los cincuenta expulsados de su puesto de trabajo de atención a la gente mayor no van a ablandar a Mulet con argumentos de justicia o profesionalidad. Tampoco con la denuncia de la cacicada en los medios.

A algunos les gusta meter las Quelitas en la leche caliente con Cola-Cao. Se ponen blandas. Lo malo de estar duro es que estás también seco. Podría llegar un tsunami de leche blanqueadora desatado por la intervención de la Justicia. A ver si aparece UM en la próxima canción de Quely.

 
   
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