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  Lunes, 1 de octubre de 2007 Actualizado a las 01:19
 

CONSELL / Las reacciones
El PP condena que Mulet despida a monitores «por no ser de UM»

Rubio exige a la consellera que vuelva a contratar a los trabajadores - «Lo importante es la profesionalidad, no el carnet político», dice

  A D E M A S
 «Son trabajadores y tienen familia»
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MARIONA CERDÓ

PALMA.- El PP condenó ayer que la consellera de Deportes y Promoción Sociocultural, Dolça Mulet, haya prescindido de 50 monitores de gent gran por «no ser de UM». El portavoz adjunto de los populares en el Consell de Mallorca, Fernando Rubio, lamentó que se haya inmiscuido a «profesionales» en una «contienda política» y reclamó a Mulet que renueve el contrato a los profesores que se han visto en la calle.

«No se puede tolerar que se contrate a monitores en función del carnet político, se debe dar prioridad a las aptitudes profesionales», aseguró Rubio, quien también reclamó al resto de fuerzas políticas que tomen partido para que este tipo de situaciones «no se toleren». «Es muy grave que se haga una escabechina de gente sólo porque no es de UM», añadió.

Según el portavoz popular, los monitores no son cargos de confianza y por lo tanto su trabajo debe estar al margen de la política y tener una continuidad. «Si se cambia a 50 de golpe y se hace borrón y cuenta nueva ya se ve por dónde van los tiros», aseguró en relación a las presuntas motivaciones políticas de la contratación de monitores de Mulet.

Además, Rubio también quiso destacar que «cuando el PP se hizo cargo de las competencias [de la tercera edad] se respetó a la inmensa mayoría de los monitores que desarrollaron su trabajo con el equipo de gobierno anterior». «Reclamamos que ahora se haga exactamente lo mismo», añadió.

Las declaraciones del PP se producen después de que este periódico publicara ayer que el cambio político en el Consell de Mallorca ha dejado a 50 monitores de actividades para la tercera edad en la calle. Así lo denunciaron una quincena de profesores afectados, quienes aseguran que la consellera de Deportes y Promoción Sociocultural de la institución insular, Dolça Mulet, ha prescindido de ellos por «motivos políticos» y ha colocado en su lugar a «gente de UM».

Algunos de ellos llevaban una veintena de años trabajando para la institución insular, pero al parecer la consellera Mulet no quiere contar con su experiencia y veteranía. Después de prometerles hace varios meses que su puesto de trabajo no corría ningún peligro, ha decidido no renovarles su contrato, que venció el pasado mes de mayo.

Una decisión que ha dejado a muchos de ellos en una situación precaria. Lejos de ser un mero complemento laboral, el trabajo de monitor constituye para muchas de estas personas su única fuente de ingresos. En el mejor de los casos, los monitores han podido seguir impartiendo clases a personas de la tercera edad para el Ayuntamiento de Palma, pero otros se han quedado sin nada. Y aun impartiendo actividades para Cort, han pasado de cobrar un salario mensual de hasta 1.500 euros a sólo 300. En líneas generales, los monitores del Consell trabajan dando clases de baile de salón, gimnasia y taichí, entre otras, en las asociaciones de la tercera edad. Son trabajadores cualificados, pero su estabilidad laboral está sujeta sin ellos quererlo a los cambios políticos. «Nuestro trabajo no tiene nada que ver con la política, pero cada vez que hay un cambio político estamos sujetos a estas situaciones», reivindica uno de ellos.

Hablan por experiencia. Según explican, muchos de ellos ya se vieron en la calle en el año 2000 cuando UM asumió por primera vez plenas competencias en la gestión de las actividades para la gente mayor. Una situación que ahora se repite con milimétrica precisión y que ellos atribuyen sin dudarlo a motivos «políticos» a los que son ajenos.

En la calle

«Es posible que ellos [UM] nos relacionen con el PP, pero eso no es verdad, algunos hasta comenzamos a trabajar en la etapa en que gobernaba UM», explica uno de los afectados.

Para comprender a fondo el fenómeno de la tercera edad en Mallorca y sus vinculaciones políticas es necesario retroceder al año 2000, cuando UM se hizo con el control de las actividades para la tercera edad. En aquel momento, la gestión de las actividades para los mayores ya recayó en Dolça Mulet. Junto a ella trabajaban dos de sus más fieles trabajadoras: Miquela Salvà y Joana Manera. Sin embargo, el reinado de Mulet en la gestión de las actividades para la gent gran se terminó en 2003, cuando UM se vio obligada a ceder los servicios sociales al PP para poder seguir gobernando en solitario el resto de la institución insular. Se creó entonces el Institut de Serveis Socials i Esportius de Mallorca (S'Institut), la institución que ha gestionado las actividades para la tercera edad durante los últimos cuatro años y para la que han trabajado los monitores que ahora se ven sin trabajo.

Según su punto de vista, el hecho de haber trabajado para S'Institut les ha convertido en personas no aptas para seguir como monitores en la nueva etapa que se abre ahora en el Consell, gobernado nuevamente por el Pacte de Progrés y en el que Dolça Mulet, Miquela Salvà y Joana Manera vuelven a tener el control de la tercera edad a través de la Conselleria de Deportes y Promoción Sociocultural

 
   
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