MARIONA CERDÓ
PALMA.- El PP
condenó ayer que la consellera de Deportes
y Promoción Sociocultural, Dolça Mulet,
haya prescindido de 50 monitores de gent
gran por «no ser de UM». El portavoz
adjunto de los populares en el
Consell de Mallorca, Fernando Rubio,
lamentó que se haya inmiscuido a
«profesionales» en una «contienda política»
y reclamó a Mulet que renueve el contrato a
los profesores que se han visto en la
calle.
«No se puede tolerar que se
contrate a monitores en función del carnet
político, se debe dar prioridad a las
aptitudes profesionales», aseguró Rubio,
quien también reclamó al resto de fuerzas
políticas que tomen partido para que este
tipo de situaciones «no se toleren». «Es
muy grave que se haga una escabechina de
gente sólo porque no es de UM»,
añadió.
Según el portavoz
popular, los monitores no son cargos
de confianza y por lo tanto su trabajo debe
estar al margen de la política y tener una
continuidad. «Si se cambia a 50 de golpe y
se hace borrón y cuenta nueva ya se ve por
dónde van los tiros», aseguró en relación a
las presuntas motivaciones políticas de la
contratación de monitores de
Mulet.
Además, Rubio también quiso
destacar que «cuando el PP se hizo cargo de
las competencias [de la tercera edad] se
respetó a la inmensa mayoría de los
monitores que desarrollaron su trabajo con
el equipo de gobierno anterior».
«Reclamamos que ahora se haga exactamente
lo mismo», añadió.
Las declaraciones
del PP se producen después de que este
periódico publicara ayer que el cambio
político en el Consell de Mallorca ha
dejado a 50 monitores de actividades para
la tercera edad en la calle. Así lo
denunciaron una quincena de profesores
afectados, quienes aseguran que la
consellera de Deportes y Promoción
Sociocultural de la institución insular,
Dolça Mulet, ha prescindido de ellos por
«motivos políticos» y ha colocado en su
lugar a «gente de UM».
Algunos de
ellos llevaban una veintena de años
trabajando para la institución insular,
pero al parecer la consellera Mulet no
quiere contar con su experiencia y
veteranía. Después de prometerles hace
varios meses que su puesto de trabajo no
corría ningún peligro, ha decidido no
renovarles su contrato, que venció el
pasado mes de mayo.
Una decisión que
ha dejado a muchos de ellos en una
situación precaria. Lejos de ser un mero
complemento laboral, el trabajo de monitor
constituye para muchas de estas personas su
única fuente de ingresos. En el mejor de
los casos, los monitores han podido seguir
impartiendo clases a personas de la tercera
edad para el Ayuntamiento de Palma, pero
otros se han quedado sin nada. Y aun
impartiendo actividades para Cort, han
pasado de cobrar un salario mensual de
hasta 1.500 euros a sólo 300. En líneas
generales, los monitores del Consell
trabajan dando clases de baile de salón,
gimnasia y taichí, entre otras, en las
asociaciones de la tercera edad. Son
trabajadores cualificados, pero su
estabilidad laboral está sujeta sin ellos
quererlo a los cambios políticos. «Nuestro
trabajo no tiene nada que ver con la
política, pero cada vez que hay un cambio
político estamos sujetos a estas
situaciones», reivindica uno de
ellos.
Hablan por experiencia. Según
explican, muchos de ellos ya se vieron en
la calle en el año 2000 cuando UM asumió
por primera vez plenas competencias en la
gestión de las actividades para la gente
mayor. Una situación que ahora se repite
con milimétrica precisión y que ellos
atribuyen sin dudarlo a motivos «políticos»
a los que son ajenos.
En la
calle
«Es posible que ellos [UM]
nos relacionen con el PP, pero eso no es
verdad, algunos hasta comenzamos a trabajar
en la etapa en que gobernaba UM», explica
uno de los afectados.
Para comprender
a fondo el fenómeno de la tercera edad en
Mallorca y sus vinculaciones políticas es
necesario retroceder al año 2000, cuando UM
se hizo con el control de las actividades
para la tercera edad. En aquel momento, la
gestión de las actividades para los mayores
ya recayó en Dolça Mulet. Junto a ella
trabajaban dos de sus más fieles
trabajadoras: Miquela Salvà y Joana Manera.
Sin embargo, el reinado de Mulet en la
gestión de las actividades para la gent
gran se terminó en 2003, cuando UM se
vio obligada a ceder los servicios sociales
al PP para poder seguir gobernando en
solitario el resto de la institución
insular. Se creó entonces el Institut de
Serveis Socials i Esportius de Mallorca
(S'Institut), la institución que ha
gestionado las actividades para la tercera
edad durante los últimos cuatro años y para
la que han trabajado los monitores que
ahora se ven sin trabajo.
Según su
punto de vista, el hecho de haber trabajado
para S'Institut les ha convertido en
personas no aptas para seguir como
monitores en la nueva etapa que se abre
ahora en el Consell, gobernado nuevamente
por el Pacte de Progrés y en el que Dolça
Mulet, Miquela Salvà y Joana Manera vuelven
a tener el control de la tercera edad a
través de la Conselleria de Deportes y
Promoción Sociocultural