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EL MUNDO OPINA
Váyase, señora Mulet
No cuesta imaginarse el festín que
hubieran organizado los flamígeros
socialistas que, como Francina Armengol y
Antonio Diéguez, se envolvieron en la
bandera anticorrupción en sus ataques
indiscriminados contra el PP, si la pieza a
cobrar hubiera sido, no un alcalde del PP,
sino hipotéticamente la vicepresidenta del
Consell de este mismo partido. La dignidad
a la que apelaban entonces los socialistas
para higienizar el Consell -«las
subvenciones del Consell son una perversión
de la democracia», declaró Armengol- se ha
tornado estruendoso silencio y la misma
Armengol que aboga por la memoria
histórica y el federalismo de
corte medieval para exigir más financiación
dice ahora que no está para mirar ni
administrar el pasado más reciente. Un
festín que no es difícil imaginar tras la
volatilización, según los síndicos, de
37.000 euros públicos a los que se añade
ahora la mentira, un agravante más que en
cualquier democracia avanzada impelería a
Armengol a cesar a Mulet. Tampoco nos
merecemos a una consejera que mienta. ¿Les
suena?
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