ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- Un
total de 37.000 euros públicos se quedaron
en el camino que separa Palma de la isla
siciliana de Lípari durante el periplo que
llevó a la consellera Dolça Mulet, a su
madre, y a un grupo de amigos a conocer la
capital de las Islas Eólicas con cargo a
las arcas del Consell de Mallorca. Las
pesquisas del Juzgado de Instrucción número
uno de Palma, coordinadas por la Fiscalía
Anticorrupción de Baleares, han
cuantificado ya en más de 6 millones de
pesetas la cantidad que a día de hoy no ha
sido justificada de ninguna manera.
Ni por la entidad que organizó el
periplo supuestamente cultural, la que
lideran las célebres Magdalenas de Unió
Mallorquina (UM); ni por la responsable del
Área de Deportes y Promoción Sociocultural
del Consell de Mallorca; ni tampoco por la
agencia de viajes que se encargó de
gestionar el desplazamiento que
teóricamente llevó a 81 personas a la isla
de Lípari y que dispone de poco más de una
decena de pasajes acreditados.
El
dinero se ha volatilizado y nadie se hace
responsable de la pérdida a petición
del juzgado que instruye el escándalo de
corrupción bautizado popularmente como La
Piñata de Munar.
La Asociación de
Actividades Socioculturales de Mallorca,
liderada por Magdalena Rigo y Magdalena
Burguera, ambas integrantes de UM en la
localidad mallorquina de Campos, sostiene
oficialmente que sufragó la totalidad de
los pasajes con dinero público.
Es
decir, que todos los miembros de la
expedición, siempre según el testimonio
de Las Magdalenas, habrían viajado a
Sicilia completamente gratis con cargo al
erario público. No obstante, no aparecen
los preceptivos justificantes que así lo
acrediten. De hecho sólo se ha conseguido
acreditar el viaje de poco más de una
decena de personas. Pero la circunstancia
adquiere un cariz todavía más complicado
con las declaraciones realizadas por la
propia Mulet a Diario de Mallorca el
pasado viernes.
La ex vicepresidenta
del Consell de Mallorca con Maria Antònia
Munar asegura ahora que todos y cada uno de
los 81 integrantes de la expedición
desembolsaron 532 euros de su bolsillo.
Duplicidad de pagos
La
consellera de uemita reconoció primero a EL
MUNDO/El Día de Baleares que tanto ella
como su madre, Rosario Dezcallar, acudieron
a Italia con fondos públicos porque se
trataba de «un viaje cultural». Un mes
después se contradice y dice que no, que
pusieron dinero por su cuenta. El problema
es que las cuentas no cuadran. Se atienda a
la versión a la que se atienda. El medio
millar de euros por cabeza al que se aferra
in extremis Mulet tampoco ha quedado
registrado. Nos encontraríamos así, de
acuerdo con el testimonio de Las
Magdalenas y de la consellera de UM,
con una duplicidad de pagos. El viaje se
habría pagado dos veces. Y, a pesar de
ello, sigue sin haber rastro del dinero
público.
El escándalo del viaje a
Sicilia se agrava con estos nuevos datos a
la máxima expresión. Ya no es que la
número dos del Consell de Mallorca
se llevara a su propia madre y a un grupo
de amigos a conocer la isla de Lípari con
dinero público, un viaje cuya finalidad
difícilmente puede explicar Mulet.
Su presencia la defiende aludiendo a
un hermanamiento entre Mallorca y esta zona
de la provincia italiana de Messina que
emplea como pretexto la figura del
Archiduque Luis Salvador. Pero lo que no
podría nunca llegar a explicar de manera
convincente es la de su propia madre. Pero
las irregularidades van todavía más allá.
Si el viaje, como arguye Mulet, tuvo
un carácter oficial, debía haber sido
organizado por el propio Consell de
Mallorca, que cuenta con infraestructura y
medios suficientes para hacerlo. O, como ha
destacado la Sindicatura de Cuentas en su
peritaje judicial al analizar este tipo de
actividades, se podía haber subvencionado a
cada uno de los integrantes. Pero la
fórmula escogida por la institución que
dirigía entonces, en 2004, la actual
presidenta del Parlament, fue otra. Mucho
más complicada.
Mulet contrató
intermediarios. Y curiosamente
estrechamente vinculados con sus propio
partido. A la presencia de Las
Magadalenas en las listas electorales y
en las de afiliados hay que sumar el hecho
de que la sede de su pseudoasociación es un
domicilio particular. Casualmente el de
Miquel Salvá, mano derecha durante
la pasada legislatura y también en la
actual de Mulet en el departamente que
dirige en el Consell. La contratación de
esta intermediación se llevó a cabo a
dedo, es decir, sin que mediara
concurso público alguno, y sin que esta
entidad acreditase tener experiencia.