Árbitro: Ramírez Domínguez
Tarjetas amarillas: Pablo,
Héctor Font, Miguel Flaño, Antonio López y
Seitaridis.
Tarjetas rojas: No
hubo.
Goles: 1-0: Raúl García
(min. 37). 2-0: Agüero (min.
81).
JAVIER EXPÓSITO
MADRID.-
Algo impensable desde hace varias
temporadas está empezando a ocurrir.
Regularidad comienza a casar con Atlético.
Con la de ayer ante Osasuna, el conjunto
rojiblanco encadena tres victorias
consecutivas en Liga. Novedad para Aguirre
desde que pisa la ribera del Manzanares.
Ocho goles en tres partidos (ninguno
encajado) ante rivales correosos, números
para despertar, por enésima vez, la ilusión
entre la parroquia rojiblanca.
Este
Atlético desprende cierto aroma a equipo
grande. Ayer se mostró asentado en el medio
campo, serio en defensa cuando en la
segunda parte el equipo de Ziganda hizo
amago de despegue y con un jugador como es
Agüero que sigue la estela de otro
argentino bajito que tiene encandilado al
Camp Nou. El Kun volvió a ser el
mejor. Cuando el balón llega a sus pies, en
el Calderón suena un murmullo, un runrún de
que algo grave puede ocurrir. Esos pasitos
cortos camuflan la velocidad endiablada con
la que sabe resolver. Buena cuenta pudo dar
Corrales en el segundo tanto, cuando en un
palmo de césped perdió dos metros,
suficientes para plantarse delante de
Ricardo y cruzar lejos de su
alcance.
En el monólogo rojiblanco de
la primera parte, Agüero, como Forlán, pudo
haber conseguido algún gol más. Pero era el
día de Raúl García. La primera vez que el
de Pamplona se medía a su equipo de
siempre. El 8 cazó un rechace desde 30
metros que salió raso como un obús,
imposible para la estirada de Ricardo. No
quiso celebrarlo, y sus compañeros fueron a
arroparle raudos.
Pero como todo
equipo que aspira a algo serio, el Atlético
tuvo su pájara particular mediada la
segunda parte. Después de que Corrales
salvara en línea de gol un remate de Pablo
(parece que vuelve a ser el que fue), el
Atlético desconectó durante 15 minutos,
restándole mordiente la marcha de Reyes y
Simao. Pandiani puso en algún aprieto a
Abbiati, que solventó sin más problemas su
estreno como titular.
Osasuna pareció
conforme con salir del Calderón con los 11
jugadores, algo que no sucedía desde el
siglo pasado. Su escasa arrancada se disipó
con las contras locales. La falta de pegada
es otra asignatura que recuperan los de
Aguirre. Ahora, las cuentas del mexicano
parecen más cerca, y su idea de acabar el
año en puestos de Champions ya no
suena a soflama.