PEDRO BONET
PALMA.-
Afortunadamente todo quedó en un susto,
pero cuando los aficionados del Mallorca
vieron a Jonás Gutiérrez enfilar el camino
de los vestuarios antes de la conclusión
del partido contra el Betis a causa de un
problema físico, temieron que el argentino
se hubiera lesionado de gravedad.
Finalmente, las estimaciones apuntan que el
centrocampista sufrió un duro golpe que hoy
lunes será examinado por los servicios
médicos del club y que, en principio, no
exigirá al 'galgo' más allá de unos cuantos
días de descanso. A la conclusión del
encuentro, Jonás reconoció que no se sentía
«en condiciones» de continuar: «Lo he
intentado, pero cojeaba ostensiblemente y
era mejor que entrara otro compañero en mi
lugar».
Según las primeras
impresiones, el interior podrá participar
en el partido ante el Getafe aligerando así
las preocupaciones de su entrenador,
Gregorio Manzano, que deberá prescindir de
los sancionados Ballesteros y Güiza: «Creo
que podré jugar el domingo próximo, salvo
que el dictamen de los médicos señale lo
contrario». Sobre el choque de ayer en el
Ruiz de Lopera, Jonás reconoció que el
vestuario estaba «con mucha bronca», por
haber encajado una derrota contundente que,
en su opinión, no refleja el desarrollo del
partido: «Hasta que el Betis marcó su
primer gol, el encuentro se hallaba
equilibrado». Sobre las expulsiones,
reconoció no haber visto la de Güiza y que
no apreció agresión en la acción de
Ballesteros.