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  Lunes, 1 de octubre de 2007 Actualizado a las 01:17
 

FÚTBOL / Primera División
«Me ven como a un asesino»

SERGIO BALLESTEROS SE SIENTE «PERSEGUIDO» Y ADVIERTE QUE YA ESTÁ «CANSADO» DE SOPORTAR ESTA SITUACIÓN «AÑO TRAS AÑO» «NO AGREDÍ A NADIE. EL ARBITRO LO IMAGINÓ POR LO QUE HABÍA OÍDO HABLAR SOBRE MÍ» - GUÏZA: «EL COLEGIADO TENÍA GANAS DE EXPULSAR A OTRO Y ME HA TOCADO»

  A D E M A S
 Jonás tuvo que retirarse, pero su lesión no es grave
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SEVILLA.- La actuación del colegiado castellano-manchego Ontanaya López concitó las criticas de los jugadores del Mallorca a la finalización del encuentro de ayer en el estadio Ruiz de Lopera. Los reproches más amargos salieron de la boca de los dos futbolistas bermellones a los que el colegiado impidió terminar el partido: el central Sergio Ballesteros y el delantero Dani Güiza. El valenciano insistió en los argumentos que ya había esgrimido en buena parte de las expulsiones que ha sufrido desde que defiende los colores del Mallorca. En su opinión, ninguna de las tres últimas cartulinas rojas que le han mostrado ha sido justa y, en este sentido, no alberga ninguna dududa de que existe una persecución hacia su persona suscitada por la fama de futbolista duro y expeditivo que se ha granjeado a lo largo de su carrera y que para algunos árbitros, como el que dirigió el choque de ayer en Sevilla, constituye una patente de corso para castigar las actuaciones en las que se ve involucrado con más rigurosidad de la exigible. También su compañero Güiza cargó contra la labor de los árbitros. El jerezano, que vio la segunda amarilla en el descuento tras solicitarle al colegiado que señalara el final del encuentro, tiene claro que el Mallorca es el equipo «que siempre sale perjudicado».

Ballesteros El defensa del Mallorca abandonó el terreno de juego en el minuto 37 después de que el colegiado apreciara una presunta agresión del central contra el bético Caffa. Indignado con la decisión arbitral, Ballesteros aseguró a la conclusión del partido que Ontanaya López «imaginó» que había golpeado a un contrario, «pero no pudo ver una agresión que nunca existió». A su juicio, las causas de la animosidad del colegiado son muy claras: «Proviene de Segunda División, pero seguro que había oído hablar de mí y le habrían dicho que Ballesteros es un asesino. Ello le habrá inducido a pensar que yo había pegado al rival. No hay otra explicación. En cualquier caso, he tenido que soportar una nueva expulsión injusta y ya no sé qué tengo que hacer». El zaguero reconoció que había impactado contra el adversario, pero en ningún momento con intención de agredirle: «Claro que le he dado. Pero no ha sido una bofetada ni un puñetazo. Simplemente, el me agarró para impedirme que siguiera progresando con el balón y yo traté de zafarme con la intención de seguir jugando. La decisión correcta era una tarjeta amarilla para ambos, a Caffa por la falta y a mí por tratar de deshacerme del rival. Estoy convencido de que a otros jugadores un lance como éste no les hubiera costado la expulsión, pero con Ballesteros es distinto. ¿Si me siento perseguido? Por supuesto que sí, especialmente con determinados árbitros. De las tres últimas expulsiones que me han señalado, ninguna de ellas ha sido justa. Ahora dirán que soy el más duro y que no puedo seguir en el fútbol. Llevo años soportando estas situaciones y ya estoy cansado». No obstante, si algún aspecto dolió a Ballesteros «fue que durante 55 minutos mis compañeros han debido sufrir en el campo, plantando cara al adversario en inferioridad numérica, y ello por una decisión que no fue justa».

Güiza El otro damnificado por la actuación de Ontanaya López fue Dani Güiza, al que el colegiado castellano-manchego enseñó la segunda tarjeta amarilla en tiempo de descuento por, supuestamente, pedirle que diera por concluido el encuentro. Así, al menos, lo explicó el máximo goleador del Mallorca: «El árbitro tenía ganas de expulsar a otro jugador y me ha tocado a mí. Perdíamos 3-0, el partido estaba decidido y ya superábamos el minuto 90, por lo que le he solicitado que pitara el final. Francamente, no me parece motivo para una segunda amarilla». Al igual que su compañero Ballesteros, el ariete jerezano se mostró muy crítico con el árbitro: «Proviene de Segunda División y es más casero que muchos de Primera. A los árbitros nunca les pasa nada por mucho que se equivoquen, y habría que supervisarles al igual que se hace con los jugadores. No les podemos ni mirar a la cara». También la expulsión de Ballesteros le pareció injusta a Güiza: «Sergio se limita a quitarse de encima a un rival. Está claro que los árbitros se empeñan en perjudicar siempre al mismo equipo: al Mallorca».

 
   
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