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  Lunes, 1 de octubre de 2007 Actualizado a las 00:52
 

UNO A UNO


Moyà, sin culpa. No se le puede achacar ninguna responsabilidad en los goles béticos. De hecho, en la primera parte, evitó con sus intervenciones que los locales cobraran ventaja.

Héctor, silbado. La afición le recordó insistentemente su pasado sevillista y le silbó cada vez que entraba en contacto con el balón. Cumplió, sin más.

Navarro, desbordado. Xisco le desbordó continuamente y su incapacidad para frenar al mallorquín le sumió en un permantente nerviosismo que exteriorizó con acciones innecesariamente agresivas.

Ballesteros, expulsado. Posiblemente fue injusta la tarjeta roja que el colegiado le mostró, pero como el mismo jugador reconoció pagó una vez más el precio de su mala fama.

Nunes, solo un lunar. En general protagonizó una buena actuación, pero falló en el primer gol del Betis. Nunca debió permitir que un jugador de baja estatura como Xisco le ganara la partida en un remate aéreo.

Pereyra, sin presencia. Su primera parte fue aceptable, pero tras la reanudación se vio desbordado por la medular del Betis. Recuperó pocos balones.

Ibagaza, desaparecido. Su peor partido desde que regresó a la disciplina del Mallorca. Apenas disputó los primeros 45 minutos, ya que Manzano le sustituyó por Basinas tras el descanso.

Jonás, lesionado. Combativo como en él es habitual, fue el destinatario de la mayoría de faltas de los jugadores del Betis sin que el árbitro supiera cortar el juego duro del rival. Finalmente, en uno de esos lances, resultó lesionado.

Varela, ovacionado. Los seguidores béticos le recuerdan con cariño y le aplaudieron cuando Manzano se vio obligado para reforzar la defensa con David Navarro tras perder a Ballesteros. Disparó con peligro.

Güiza, pecó de ingenuidad. Con una cartulina amarilla a cuestas, el jerezano no debió arriesgarse a ver una segunda tarjeta en el epílogo del partido. En cualquier caso fue el jugador más peligroso del Mallorca.

Arango, una sombra. En la segunda parte tocó apenas un balón y, en la primera, poco más. Los dos goles ante el Valladolid no le han rehabilitado.

David Navarro, vulnerable. El Mallorca ha encajado cinco goles con el valenciano en el eje de la defensa: dos frente al Valladolid y ayer tres ante el Betis.

Basinas, sin brillo. Salió para echar una mano a Pereyra, pero pasó desapercibido.

Borja, desafortunado. Desprovechó su oportunidad.

 
   
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