Moyà, sin culpa. No se le
puede achacar ninguna responsabilidad en
los goles béticos. De hecho, en la primera
parte, evitó con sus intervenciones que los
locales cobraran ventaja.
Héctor, silbado. La
afición le recordó insistentemente su
pasado sevillista y le silbó cada vez que
entraba en contacto con el balón. Cumplió,
sin más.
Navarro,
desbordado. Xisco le desbordó
continuamente y su incapacidad para frenar
al mallorquín le sumió en un permantente
nerviosismo que exteriorizó con acciones
innecesariamente agresivas.
Ballesteros,
expulsado. Posiblemente fue injusta
la tarjeta roja que el colegiado le mostró,
pero como el mismo jugador reconoció pagó
una vez más el precio de su mala fama.
Nunes, solo un lunar.
En general protagonizó una buena actuación,
pero falló en el primer gol del Betis.
Nunca debió permitir que un jugador de baja
estatura como Xisco le ganara la partida en
un remate aéreo.
Pereyra, sin
presencia. Su primera parte fue
aceptable, pero tras la reanudación se vio
desbordado por la medular del Betis.
Recuperó pocos balones.
Ibagaza, desaparecido.
Su peor partido desde que regresó a la
disciplina del Mallorca. Apenas disputó los
primeros 45 minutos, ya que Manzano le
sustituyó por Basinas tras el descanso.
Jonás, lesionado.
Combativo como en él es habitual, fue el
destinatario de la mayoría de faltas de los
jugadores del Betis sin que el árbitro
supiera cortar el juego duro del rival.
Finalmente, en uno de esos lances, resultó
lesionado.
Varela,
ovacionado. Los seguidores béticos
le recuerdan con cariño y le aplaudieron
cuando Manzano se vio obligado para
reforzar la defensa con David Navarro tras
perder a Ballesteros. Disparó con peligro.
Güiza, pecó de
ingenuidad. Con una cartulina
amarilla a cuestas, el jerezano no debió
arriesgarse a ver una segunda tarjeta en el
epílogo del partido. En cualquier caso fue
el jugador más peligroso del Mallorca.
Arango, una sombra.
En la segunda parte tocó apenas un balón y,
en la primera, poco más. Los dos goles ante
el Valladolid no le han rehabilitado.
David Navarro,
vulnerable. El Mallorca ha encajado
cinco goles con el valenciano en el eje de
la defensa: dos frente al Valladolid y ayer
tres ante el Betis.
Basinas,
sin brillo. Salió para echar una
mano a Pereyra, pero pasó desapercibido.
Borja, desafortunado.
Desprovechó su oportunidad.