PEDRO BONET
PALMA.- Héctor Cúper
se enfrentó al equipo que le dio a conocer
en el fútbol europeo, el Mallorca, por
primera vez desde que tuvo que abandonar
por la puerta falsa el banquillo bermellón,
a principios de 2005. El morbo estaba
servido, sobre todo teniendo en cuenta que,
en el bando rival, se encontraba Gregorio
Manzano, el entrenador que reemplazó a
Cúper cuando este decidió dimitir,
impotente frente a la concatenación de
malos resultados que mantenían al Mallorca
en los últimos puestos de la tabla
clasificatoria y con todos los números para
convertirse en uno de los más firmes
candidatos al descenso.
Ayer, sin
embargo, Cúper le ganó la partida a su
sucesor, confirmando que no hay peor cuña
que la de la misma manera. La historia del
técnico de Chabás con el Real Mallorca ha
sido la crónica de un amor y posterior
desamor que ayer, en el Ruiz de Lopera,
escribió un nuevo episodio. Tras
protagonizar una aceptable pretemporada con
el Betis, el preparador argentino recibió
al Mallorca con la espada de Damocles
empezando a pender sobre su cabeza. De
hecho, ante los bermellones, Cúper ha
logrado su primer triunfo liguero desde que
dirige a los verdiblancos y, de haberse
producido un resultado adverso para los
intereses del club sevillano, pocos
hubieran apostado por su continuidad. La
circunstancia de que el presidente bético,
Ruiz de Lopera, hubiera cuestionado, desde
la página web del club, algunas de las
decisiones técnicas de Cúper, como el
ostracismo del fichaje más caro de la
temporada, el delantero Pavone, había sido
interpretado desde los círculos
verdiblancos como el primer paso hacia un
nuevo cambio en un banquillo que no ha
encontrado a un ocupante estable desde que
Llorenç Serra Ferrer puso punto y final a
su segunda etapa en el club para marcharse
al fútbol griego.
Sin embargo,
gracias a la inestimable ayuda del
colegiado castellano-manchego Ontanaya
López, el Betis tumbó a un Mallorca que
notó en exceso la expulsión del central
Sergio Ballesteros y que en la segunda
parte se vino abajo estrepitosamente. En el
triunfo local también tuvo mucho que ver
otra 'cuña' de la madera mallorquinista: el
delantero Xisco Muñoz. El jugador de
Manacor, formado en las categorías
inferiores del club bermellón, se cansó de
la falta de oportunidades en el equipo de
su tierra y buscó consolidar su carrera
como futbolista profesional en el Valencia.
Tras su exitosa cesión al Recreativo de
Huelva, en cuyo anterior ascenso a Primera
Xisco colaboró decisivamente, el mallorquín
regresó a tierras levantinas con el
objetivo de hacerse un hueco en la
titularidad, pero la fortuna no le
acompañó. El Betis le abrió las puertas en
la temporada 2005-06 después de que el
Mallorca renunciara a recuperarle por
decisión expresa y personal de Héctor
Cúper, El entrenador argentino, que
iniciaba su segunda campaña consecutiva en
la isla tras salvar milagrosamente la
categoría el curso anterior, desestimó la
contratación de Xisco al considerar que no
era el perfil de delantero que su esquema
requería. La baja estatura del mallorquín
era un handicap en el planteamiento del
argentino, partidario de un ariete alto y
con gran presencia en el área. El italiano
y ex valencianista Bernardo Corradi era, de
hecho, el delantero que Cúper pretendía
incorporar, aunque finalmente la operación
quedó en agua de borrajas.
Dos años
después, y como prueba fehaciente de las
múltiples vueltas de tuerca que se dan en
el fútbol, Cúper se ha encontrado con el
atacante que despreció, Xisco Muñoz, en el
tercer equipo que dirige en el fútbol
español, el Real Betis. Inicialmente, pocos
daban un duro por la continuidad del
mallorquín con Cúper en el banquillo, pero
el nefasto arranque de campeonato de los
sevillanos ha obligado al argentino a
recurrir a los servicios del manacorí.
Ayer, ante el Mallorca, Xisco se marcó un
partidazo y abrió el marcador para su
equipo.