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  Lunes, 1 de octubre de 2007 Actualizado a las 02:04
 

FÚTBOL / Primera División
Tarde de despropósitos

La expulsión de Ballesteros en el minuto 37 desquebrajó al Mallorca ante un Betis que dominó el partido a placer a partir del gol de Xisco - Sobis y Edú redondearon la cuenta ante un rival que acabó con nueve

  A D E M A S
 LAS CLAVES DEL PARTIDO / BALLESTEROS Su expulsión dejó al equipo con diez
 ONTANAYA Persiguió sin piedad al Mallorca
 XISCO MUÑOZ Abrió el marcador y fue el mejor
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BETIS 3 MALLORCA 0

Arbitro: Ontanaya López Tarjetas amarillas: Sobis, Caffa y, por partida doble, Güiza, expulsado en el minuto 92.

Tarjetas rojas: Ballesteros (min. 37).

Goles: 1-0: Xisco (min. 59); 2-0: Sobis (min. 77); 3-0: Edú (min. 90).

SANTIAGO SALAS DE VEGA

SEVILLA.- El Betis empieza la Liga con seis jornadas de retraso. Las que ha tardado en arrancar, en ofrecer una imagen de equipo equilibrado, en encontrarse consigo mismo y con la confianza extraviada desde hace semanas después de varios batacazos a las primeras de cambio. El Betis echa por fin a andar de la mejor forma posible. Con una goleada al Mallorca y ahuyentando a unos fantasmas que ya campaban a sus anchas por Heliópolis. La tropa de Héctor Cúper salió animosa y enchufada, decidida a intimidar a Moyà. El entrenador argentino varió su habitual planteamiento y puso en juego un once titular coherente, haciendo cambios donde hacía falta hacerlos y no tocando las piezas que sí están respondiendo. Lo que es lo mismo, dar continuidad a la pareja Edu-Sobis arriba y dejar en el banquillo a Somoza.

Antes de los cinco minutos de partido ya se pudieron sacar las primeras conclusiones que, no por esperadas viendo la alineación inicial, dejaron de sorprender. La mayor parte de culpa del soplo de aire nuevo que emana este equipo no la tiene ninguno de esos fichajes presentados a bombo y platillo por los dirigentes béticos. Es Juande, un joven chaval de la cantera que lleva meses en el equipo sin hacer ruido, limitándose a aprender de los mayores y esperando continuidad. El mediocre nivel mostrado por el resto de mediocentros del equipo le ha otorgado su oportunidad. Se graduó en el mismísimo Bernabéu, donde dio toda una lección de cómo mover a un equipo, y ayer frente al Mallorca, colosal y omnipresente, dio gusto ver cómo el Betis jugaba al fútbol bajo su batuta. Juande confirmó ayer eso en lo que se ha convertido por derecho propio: en el líder que necesitaba este equipo.

Él y Capi rescataron a sus compañeros del ritmo cansino y somnoliento al que se habían acostumbrado en los últimos partidos y aportaron dinamismo y movilidad. A los cinco minutos de juego, Sobis ya había estrellado un cabezazo en el palo, y sólo dos después, Nunes salvó providencial un mano a mano de Edú frente a Moyà. El animoso arranque de partido del Betis no se diluyó con el paso de los minutos, como le había pasado siempre hasta ahora. También ayudó el hecho de que el Mallorca de Manzano no plantase el autobús atrás y, valiente, buscase el cuerpo a cuerpo con su rival. Pero su resistencia se terminó justo con la expulsión del siempre sospechoso Ballesteros, que una vez más pagó el precio de su mala fama. El árbitro le mostró tarjeta roja al apreciar una supuesta agresión en un forcejeo con Caffa poco antes del descanso. Más facilidades para que el Betis encontrase, tarde o temprano, el ansiado premio.

Los insulares estuvieron muy grises. Ibagaza nunca apareció, y encima Güiza falló en la jugada clave del partido, la que supuso el principio del fin de su equipo. En un despiste de los centrales béticos, el delantero del Mallorca se plantó solo ante Ricardo, pero, con todo de cara, no le supo superar. Pero el fútbol se rige muchas veces por este tipo de volantazos del destino, y en Heliópolis se pasó de otra tormenta segura de consecuencias imprevisibles, a que el sol saliera por fin después de muchos meses oculto. Apenas un minuto después del perdón de Güiza, Caffa asistió a Xisco, que no perdonó de cabeza a Moyà. El Betis vivía una sensación desconocida hasta ahora, la de ir con ventaja en el marcador. La ansiedad moría y la confianza renacía en el bando verdiblanco.

El mazazo moral fue insalvable para el Mallorca. De ello el Betis se aprovecharía hasta el final del partido para darle por fin una alegría a sus hinchas. En pleno monólogo bético, Sobis empaló un balón desde fuera del área y lo mandó a la escuadra derecha de Moyà. Justo premio para el otro gran artífice del resurgir de este Betis. El gol final de Edú cerró la fiesta en Heliópolis, porque como tal merecía celebrarse un triunfo en casa después de ocho meses. Para el Mallorca queda el lamento de una tarde despropósitos que coronó la segunda tarjeta amarilla a Güiza en el descuento.

 
   
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