COSMIC DREAMS
Hasta el 7 de
octubre en el Centre Cultural d'Andratx
CARLOS JOVER
PALMA.-De
exposición de lujo propia más de una
institución pública dedicada a la muestra
de arte contemporáneo, en este caso del
ultimísimo, que de un espacio privado, hay
que calificar ya de entrada esta exposición
colectiva, que desde el 11 de agosto ha
otorgado el máximo nivel en arte a la
localidad de Andratx donde se ubica el
magnífico Centro Cultural, que esperamos se
mantenga abierto también en invierno. En el
texto que sirve de preámbulo a la visita se
nos explica que «la idea surgió en una
noche de verano observando una lluvia de
estrellas fugaces en Andratx. El bochorno
del día en la cabeza, la música a lo lejos,
el perfume de los limoneros en el aire,
crearon una específica y muy especial
sensación cósmica». Y así surgió esa
empresa de desarrollar una exposición
colectiva en torno a «lo infinito, lo
trascendental, lo oculto y las visiones de
futuro».
Para pilotar tamaña aventura
fue escogida como comisaria Friederike
Nymphius, joven especialista, nacida en
1968, que ya había comisariado en el mismo
Centro Cultural la exposición Los
principios de la Construcción, en 2006,
año en que también se responsabilizó de la
muestra Big City Lab en Art Forum
Berlín. En su currículo también debe
reseñarse la dirección artística de la
muestra Minimalismo y después en la
DaimlerChrysler Contemporary Berlin, y el
libro monográfico John M. Armleder.
Pudding Overdose, además de un sinfín
de textos de arte y catálogos.
El
trabajo desempeñado por la comisaria en el
presente caso es en verdad encomiable, pues
reunir a veintiún artistas internacionales,
provinentes de diversos países europeos y
americanos, una gran parte de los cuales es
nacida a partir de los setenta, es decir,
que se trata de artistas de ultimísima
hornada, constituye un ejercicio de suma
complejidad y riesgo, además de denotar un
conocimiento intenso y dinámico del
verdadero estado del arte en el
momento presente. Allí están, pues Sâdane
Afif (Francia, 1970), artista presente en
la recién acabada Documenta de Kassel;
Haluk Akakce (Turquía, 1970); Tauba
Auerbach (EEUU, 1981); Angela Bulloch
(Canadá, 1966); Anne-Lise Coste (Francia,
1973); Jim Drain (EEUU, 1975); Sylvie
Fleury (República Checa, 1962); Carsten
Fock (Alemania, 1968); Delia González &
Gavin Russom (EEUU, 1974); Lori Hersberger
(República Checa, 1963); Gregor Hildebrandt
(Alemania, 1972); Carsten Höller (Bélgica,
1961); Bernhard Martín (Alemania, 1966);
Francisco da Mata (Portugal, 1968); Gerold
Miller (Alemania, 1961); Kristine
Roepstorff (Dinamarca, 1972); Meredyth
Sparks (EEUU, 1972); Vincent Szarek (EEUU,
1973); Martín Wöhrl (Alemania, 1974);
Johannes Wohnseifer (Alemania, 1967); y
Heimo Zobernig (Austria, 1958). Un
auténtico despliegue de nombres de rabiosa
novedad, voces de cuño actual agrupadas
para desarrollar este plan que pasa «de lo
cósmico a lo cosmopolita y al fetiche» sin
solución de continuidad.
Entre las
obras que componen la magna exposición
colectiva, cabe reseñar Shadow
Machine, de Haluk Akakce y de 2006, una
imagen entre futurista y pop de extraña
presencia, cortesía de la galería Max
Hetzler de Berlín. El germano Gregor
Hildebrandt expone una serie de trabajo en
los que utiliza cintas de película de vídeo
y de cassette, normalmente sobre fotos o
sobre fondo de óleos, creando de este forma
unas irisaciones brillantes, unas veladuras
alcanzadas por medio de esta reutilización
de productos de la industria.
El
portugués Francisco da Mata, casi
nacionalizado ya en Suiza puesto que desde
hace años vive y trabaja en Neuchâtel,
presenta una instalación de guitarras
eléctricas que emiten tonos en solitario
desgarradores, como si los pulsase un
designio invisible que hiciese de médium
entre nosotros y la armonía de la música.
Se trata de un trabajo reciente, de este
mismo 2007, y conforma una apuesta en
verdad de puente en ese trance hacia lo
cósmico, objetivo de partida de la
exposición.
Una muy diferente forma
de afrontar el tema planteado es la de
Vincent Szarek, artista norteamericano
nacido en Rhode Islan en 1973, y que
trabaja en la actualidad en Nueva York. Sus
trabajos, en los que suele utilizar
materiales de última generación como las
fibras sintéticas, presentan una luz y un
brillo que rompen con todo el pasado,
bordeando a veces el campo de lo kitsch. La
obra aquí mostrada, Ghosts, de 2007,
representa una especie de cabeza de toro
rodeada de estrellas de cinco puntas en
color verde espacial, como si de un símbolo
a medio camino de un logotipo y de un
trofeo de extrañas lizas se tratase. La
obra, cortesía de la galería Medí Chouakri
de Berlín, llama la atención porque no está
a la venta, lo que no suele ser habitual en
ninguna muestra.
Por último, y a modo
de reseña parcial dado el número de los
artistas que componen la muestra,
destacaremos aquí al alemán Johannes
Wohnseifer, que con su Beyoncé
Painting, también de 2007 como muchos
de los otros trabajos de la exposición,
retrato de la cantante con una malla muy
densa de color anaranjado por delante,
ahonda caminos expresivos abiertos hace
unos lustros en la factoría neoyorkina de
Andy Warhol.
En definitiva, una
exposición colectiva que bien quisiera
tener cualquier ciudad europea, digna del
mayor de los elogios, y que justifica por
sí sola una visita a Mallorca, en caso de
aquellos que no tengan la suerte de residir
en el paraíso.