C.M.C.
MAÓ/MAHÓN.- La
lluvia que descargó a primera hora de la
mañana del domingo en toda la isla puso en
evidencia las pésimas condiciones en que se
encuentran las instalaciones del aeropuerto
de Menorca. Las filtraciones convirtieron
la sala de embarque de la terminal
internacional en una auténtica piscina y
hasta cinco mostradores de facturación de
vuelos nacionales se vieron obligados a
cerrar por la amenaza de cortocircuitos.
Los trabajadores del aeropuerto ya
han puesto en otras ocasiones la situación
en conocimiento del director del
aeropuerto, Julián Cámara. Ayer, le
pidieron que tome cartas en el asunto y le
trasladaron su malestar y preocupación por
la repetición de este tipo de
hechos.
La razón del desbarajuste del
domingo parece radicar en la zona de
transición entre el viejo edificio y el
nuevo, que presenta numerosos espacios sin
impermeabilizar. Mientras, a la dirección
del aeropuerto la situación parece
escapársele por momentos de las manos.
Durante toda la mañana la zona pública del
aeropuerto apareció repleta por doquier de
palanganas y cubos para recoger el agua que
iba filtrando desde el techo.
La
multiplicación de las goteras confería al
aeródromo la imagen de un aeropuerto
africano. En medio de estos problemas, el
personal de servicio de AENA se afanaba en
llevar de un sitio a otro a las empleadas
subcontratadas para ocuparse de la limpieza
del edificio. Los bomberos también actuaron
para drenar el agua acumulada en algunas
zonas.