La empresa municipal de aguas y
alcantarillado (Emaya) negó ayer tener
alguna responsabilidad en los problemas de
inundación del metro de Palma y aseguró que
éstos se deben a que el proyecto de esta
infraestructura no tuvo en cuenta los
problemas de drenaje que pudieran generar
las lluvias.
La empresa remarca que
no tiene «ninguna competencia sobre el
sistema de recogida de aguas pluviales» del
Metro, aunque ofrece «su colaboración» para
solucionar los problemas de inundaciones
que se han producido con las lluvias y han
provocado el cierre del metropolitano,
informa Efe.
En concreto, afirma que
las inundaciones en la zona de Son Sardina,
donde no hay redes pluviales, se deben a
que la boca de entrada al metro está
construida por debajo de una calle donde el
agua se ve abocada a la cuneta de la
carretera de Sóller. En el Polígono de Son
Castelló, añade, el proyecto del metro «no
tuvo en cuenta la notable acumulación de
agua que entra por el túnel a través de las
rejillas de ventilación situadas al nivel
del pavimento».
Una de las
soluciones propuestas por Emaya es que el
caudal de las lluvias se desvíe a un
colector superior.